Lo que para mi significa Pesaj
Estamos acercándonos a Pesaj: ¿Cuál milagro quieres?
Nos estamos acercando una vez más por misericordia de Hashem a Pesaj, al primer mes del calendario judío que será el que de sustento a los demás meses del año.
En estos días hace más de tres mil trescientos años, el pueblo de Israel vivía en la esclavitud, vivía con hambre, eran siervos y no tenían seguro nada excepto su muerte.
Lágrimas, sudor, cansancio, agotamiento, hambre, sol y látigo, eran los amigos seguros de nuestros antepasados. Sin embargo lastimosamente ellos se asimilaron en su gran mayoría a las costumbres de sus amos, muchos eran idólatras, muchos habían abandonado la costumbre del Brit Milá y se habían asimilado con las mujeres de los mitzrim, originando que el pueblo, otrora Kadesh, se contaminara de una manera tremenda y llegara ante los ojos y oídos del Santo tanto su dolor y clamor por la salvaje esclavitud, como el peligro inminente en que estaban de perderse de manera definitiva debido a su manera de vivir.
Acotan nuestros sabios que de los 50 grados de la Tumá, de impureza, el pueblo estaba ocupando el grado 49!!! Es decir a un paso de perderse de manera definitiva, sin embargo en Su infinita misericordia el Más Santo de los Santos se compadeció de ellos, Sus oídos volvieron a abrirse y escuchar el clamor desgarrador del pueblo y decidió rescatarlos. “Con mano fuerte y brazo extendido” nos dice la Torá, los sacó Hashem de Mitzraim.
Esa noche de terror, se escucharon los clamores, el llanto y los gritos de los mitzrim mientras por otro lado los rezos y la comida del cordero con pan ázimo y hiervas amargas y la obediencia hermanaban al pueblo de Israel.
Esa inolvidable noche Hashem rompió y quebró toda idolatría, toda hechicería, todo embrujo o maleficio proferido por los sacerdotes al servicio de Paró contra el pueblo de Israel. Toda impureza y maldición fueron quebrados por el Santo esa noche. Fue una noche clara, se dice, que era como el día, para que los mitzrim pudiesen ver claramente lo que Hashem estaba haciendo por Su pueblo.
Al amanecer, por la mañana y amparados a la luz del sol, Hashem le ordenó a Moshé que hiciese salir a Su pueblo de la contaminación, de la tumá hacia un mejor sitio donde les daría una tierra donde emanaba la leche y la miel.
Hoy día no es distinto de entonces, hoy como ayer una vez más volvemos a ser testigos y partícipes, actores de estos acontecimientos, protagonistas del escenario de nuestra vida judía donde una vez más Hashem “con mano fuerte y brazo extendido” nos sacará del Mitzraim espiritual que muchos de nosotros estamos. Elevará nuestras almas a niveles poco conocidos y nos colmará de bendiciones con la promesa de darnos una mejor tierra donde vivir.
Hoy como ayer nuestro protagonismo en estos acontecimientos debe hacerse sentir, debemos marchar hacia Pesaj con alegría pero con obediencia, con pasos firmes pero comprometidos de verdad con Hashem, con nosotros mismos y con nuestro pueblo, ayudándonos los unos a los otros, dándole la mano al hermano judío caído y poniéndonos de pie una vez más. Es necesario que asumamos compromiso y que veamos que la noche de Pesaj es distinta, es diferente a todas la demás, no solo porque comemos matzot y hierbas amargas sino porque Pesaj es una noche de milagros, es una noche de liberación de la esclavitud, pero no solo de la esclavitud espiritual, sino también de la esclavitud de los sentidos, de las pasiones y principalmente de la esclavitud de la lengua concretada en Lashon Hará.
Pesaj es una noche para creer en Di-s, una noche para una vez más ser partícipes y actores y no simples espectadores como cuando vamos al cine, no, por el contrario, Pesaj nos hace partícipes estelares de este precioso acontecimiento, donde una vez más Hashem Poderoso y Eterno se glorificará aún más al rescatarnos DE de la Tuma, de la contaminación del mitzraim actual en el que vivimos y recibir sus bendiciones a raudales y tomarlas con agradecimiento y hacerlas nuestras. Pesaj es una noche de alegría y de gozo pero como no lo va ser si Hashem se pondrá de pie de Su Trono, levantará su brazo fuerte y extenderá Su Divina Mano y nuevamente disipará las tinieblas, una vez más quitará de nosotros la tumá que hemos venido acumulando y con grande y espectacular regocijo Hashem Poderoso y Eterno, nos librará de la esclavitud. “Sepamos ser libres no siervos menguados” reza una de las estrofas del himno nacional de mi país, eso precisamente es para mi lo que significa Pesaj, el ser libres y utilizar esa libertad para servir y amar a Hashem por sobre todas las cosas, a nuestro pueblo, ayudando a nuestro hermano judío, amando y respetando a nuestros padres, cumpliendo las mitzvot y siendo ejemplo para los demás pueblos. Trancando nuestra lengua para no proferir mentiras, máxime si las esgrimimos contra otros, ayudando y amando a nuestro Rab y a nuestra comunidad, colaborando para que nuestra Comunidad Shuva llegue a más personas en el mundo y no bloqueando nuestros esfuerzos de manera gratuita para que eso no ocurra, amparados al anonimato y a la hipocrecía. Respetando a las autoridades que el Rab ha nombrado en otros países y ayudando y colaborando para llevar a los pocos, lo mucho que tenemos que ofrecerles. Pesaj es para mi un tiempo de cambio, de amor desinteresado a Hashem, es un tiempo de milagros donde por Gracia de El, nos saca de la esclavitud, nos quita el lastre que llevamos por años y lo arroja al fondo del mar y nos deja una vez más LIGEROS DE EQUIPAJE. ¿Cuál es tu milagro? ¿Qué quieres de la vida? Observa, medita, pide y calla, que Hashem Elohkeinu hará en tu vida y en la mía, como lo hizo hace más de 3300 y resto de años, grandes milagros y portentos.
Permita Hashem que este Pesaj sea un Pesaj distinto a los anteriores, donde asumamos conciencia plena de nuestro rol en la vida y que podamos librarnos de las cadenas de la esclavitud, ser libres y no seres menguados porque Hashem nos ha dado por pura gratuidad ese derecho. “Sepamos ser libres no siervos menguados”
Jag Pesaj Sameaj, Año 5770 a poco tiempo de la venida del Meshíaj Ben David!!!!!! AMEN.
gabriEL kadmiEL
jueves 11 de marzo de 2010
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