miércoles 13 de enero de 2010

BREVES COMENTARIOS A LA PARASHA SHEMOT

“Pero ascendió sobre Egipto un nuevo Rey que no conocía a Yosef” (Shemot 1:8)

El verso anterior nos viene relatando una historia bien distinta, nos dice: “Y los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron abundantemente y se multiplicaron y se hicieron muy fuertes; y el país se llenó de ellos” (Shemot 1:7) Este pasuk nos indica que aún luego de la muerte de Yosef, las cosas eran buenas para el pueblo de Israel y que se respiraba un aire de tranquilidad y de paz en medio del pueblo a pesar de haber muerto, años ha, Yosef y todos sus hermanos. A pesar de todo esto, el pueblo vivía cómodamente.

Este quizás es parte del problema que surgió ya que nuestros sabios de bendita memoria, nos resaltan el hecho que esta aparente paz y tranquilidad de que gozaban los judíos en ese momento, obedecía más que nada a que muchos de ellos, por no decir la gran mayoría, se habían asimilado a las costumbres egipcias dejándose seducir por la idolatría y muchas otras costumbres de muy dudosa moral, por lo que al estar prácticamente viviendo como los mitzrim, obviamente no contendían con ellos y vivían en paz. Sin embargo esta paz no fue duradera ya que Hashem al ver que Su pueblo se estaba asimilando a las costumbres paganas de los mitzrim, CAMBIO los sentimientos de los mitzrim hacia los judíos haciéndoles sentir odio hacia ellos. Fue la primera vez en nuestra historia que se empezaba a dar un antisemitismo por parte de los mitzrim, el cual se concretó en una serie de decretos malvados contra le pueblo de Israel.

Todos estos acontecimientos son relevantes a la hora de analizar el pasuk ocho con el cual dimos inicio a este comentario.

Había muerto Yosef y sus hermanos y sus descendientes en gran número empezaban a asimilarse a los mitzrim y se dio la subida al trono de un nuevo Faraón que olvidó, de manera desagradecida, todas las grandes obras y acciones que había hecho Yosef años ha, a favor del pueblo de Mitzraim.

“Pero ascendió sobre Egipto un nuevo Rey. Un nuevo monarca de una nueva dinastía, que perseguía una política nacionalista; probablemente Ramsés II, cuyo hijo Menremptah debió haber sido el faraón del Exodo. Yosef había servido a un Rey de dinastía asiática, de los Hyksos cuyo reino en Egipto había empezado varios siglos antes que él. Este se extendió hasta poco después de la muerte de Yosef, y terminó hacia 1587 antes de la era común (Ramsés II reinó de 1300 a 1234 y según algunos historiadores de 1347 a 1280)

El primer ejemplo de antisemitismo virulento en la historia del Pueblo Judío comienza por la frase: “Nace un nuevo Rey”. Este hecho es notable en el sentido de señalar que el antisemitismo no tiene raíces en el pueblo propiamente dicho, sino más bien en las clases dirigentes de la nación” (Kol Torá, Rab E. Munk comentario a Shemot 1:8)

Dos factores a mi juicio, son los que determinaron el comienzo de estos hechos, primero que los mitzrim fueron desagradecidos ya que Yosef había hecho una gran tarea con el pueblo, lo había salvado de la hambruna años atrás y le dio la grandeza que nunca antes había tenido y segundo, el hecho que empezaban a asimilarse, lo que llamó la atención inmediata de Hashem y de inmediato actuó.

Como es fácil ver, de la noche a la mañana las cosas cambiaron para los judíos, de estar de manera placentera y tranquila en Mitzraim, a empezar a ser tratados de manera cruel y asaz distinta a como estaban acostumbrados. EL Faraón tuvo temor de ellos, pero este temor le fue infundado por sus asesores y las clases poderosamente dominantes del momento, quien finalmente se plegó a ellos y terminó siendo una persona déspota y cruel para con el pueblo judío.

Este nuevo Faraón empezó a emitir severos decretos y maquinó cosas contra ellos. Decidió que si eliminaban a los varones, el pueblo no podía aumentar en población y así los vencía y dio órdenes expresas a las parteras: “si es un hijo, lo mataréis; pero si es una hija dejadla vivir” (Shemot 1:16)

Con relación a éstas últimas palabras de la Torá, el Rebe hace unas apreciaciones bien incesantes, Veamos: “ ¿Con qué objeto incluyó el Faraón en su ordenanza “ a toda niña hagan vivir”? Su intención, por cierto, era que todos los varones hebreos recién nacidos fueran eliminados, arrojados al rió. ¿Qué pasaría con las niñas? Aparentemente eso no era de su interés. Sin embargo, el hecho de que su edicto incluyera también el destino de las niñas permite inferir que “ a toda niña hagan vivir”, si formaba parte integral del siniestro decreto” ¿Y por qué o para qué tenían que dejar vivir a las niñas? Simplemente para educarlas conforme a las costumbres egipcias, “haciéndolas vivir” según el estilo de vida egipcio.

El hecho de que la Torá incluyera ambos decretos en un mismo versículo, demuestra que aquel de “a toda niña hagan vivir” no es más trivial que el de “a todo varón que naciere, arrójenlo al río”. La muerte del alma no es menos grave que la del cuerpo” Likutei Sijot Parashá Shemot)

Finalmente, el hecho que los niños fueren arrojados al río, tiene un significado no menos importante ya que el Nilo era el paradigma de la idolatría de los mitzrim, ellos veneraban y adoraban al Nilo como una deidad, de manera que el arrojar a los niños al Nilo dejaba ver de manera diáfana su intención, cual era la de lanzar a los pequeños judíos a la idolatría, a los placeres y a la desenfrenada y licenciosa vida de los mitzrim.

De esta manera con el ascenso al trono de un nuevo Faraón se empezaron a dar en Mitzraim una serie de acontecimientos que desembocarán en el más cruel y salvaje de los exilios evidenciándose en la más cruenta esclavitud conocida hasta hoy.

gabriEL kadmiEL

REFERENCIAS:

Kol Torá, Rab Munk
EL Midrash Dice
Sefer Shemot, Rab. Jacobo Benzaquen
Mean Loetz

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