Sobre el reformismo
El pueblo judío ha sobrevivido por tantos milenios debido a su fidelidad a la Torá y a las mitzvot; a sus tradiciones y a su espíritu inquebrantable que lo ha hecho sufrir y caer una y otra vez. Aún así, su amor al Eterno ha sido mucho mayor que sus mismas vidas, las cuales no pensaron en sacrificar cuando fue el caso. Miles de ellos, por no decir millones, han entregado sus vidas a Eterno antes de plegarse a las costumbres paganas o bien a renegar de la Torá y de Hashem. En el año 70 fue destruido nuestro último templo, dando inicio a la triste dispersión que todos conocemos.
Desde ese entonces, nuestros sabios nos han dejado vívidas crónicas de los sacrificios indecibles que nuestros antepasados hicieron para continuar como cumplidores de Torá, de sus mitzvot y de fieles observantes de las tradiciones. Mucho sudor, lágrimas y sangre nos ha costado desde entonces y nos sigue costando hoy día para conservarnos incólumes a la disciplina de Hashem y no asimilarnos a los goim. Ellos preferían morir como judíos fieles a su Creador y a Su Torá, antes que vivir como gentiles - incluso en excelentes condiciones económicas.
A pesar de todo este sacrificio que ha costado tanto a nuestros antepasados, hace más o menos unos 200 años en Alemania se empezó a generar un movimiento que dio un giro absoluto a nuestro judaísmo. Amparados a las doctrinas y creencias de los goim de la época y a sus nefastas influencias, sucumbieron ante la idea que los tiempos habían cambiado, que las cosas eran distintas a las de antes, que era necesario que el judío se asimilara a la “vida moderna”, que se actualizara, que se hiciera sociable pero sobre todo que ya no era válido seguir conviviendo con los goim ignorándolos y empezaron a pensar que lo mejor era “ser judio en casa y goim en la calle” o “se judío en tu hogar y persona fuera de él”. De este nuevo pensamiento y como una respuesta negativa los requerimientos sociales, los judíos se dieron cuentas que las cotumbres heredadas de sus ancestros no podían coexistir con la forma moderna de vida y decidieron, en detrimento de lo que dispone la Torá, imponer “reformas” a la misma y a su forma de vida, dando origen al movimiento “reformista”, estimando, lamentablemente, que con esto, se adaptarían mejor a las condiciones actuales y habría ya poca resistencia a aceptar al judio como tal y cesaría el antisemitismo y finalmente, si todo cambiaba pues mucho más judíos regresarían de nuevo a las filas del judaísmo.
Hoy día después de más de dos siglos con profunda tristeza vemos como su obetivo logró calar fuertemente en las vidas de nuestro pueblo y millones de nuestros hermanos hallaron semilla fértil en estas nuevas ideas alrededor del planeta.
Doscientos años más tarde, estas ideas desgraciadamente encontraron albergue en los corazones de millones de judíos en todo el mundo.
No soy muy proclive a nada que tenga que ver con números ni a las encuestas, pero no me puedo cerrar a aceptar la realidad y ver un poco de estadísticas. De las mismas fuentes reformistas, obtenemos esta información:
Sólo el 25% de los judíos que se identifican como reformistas le hacen el berit milá (circuncisión) a sus hijos.
El 68% de los reformistas no encienden las velas de Shabat.
El 60% de ellos festejan la Navidad, y tienen un "arbolito" en su casa.
El 70% de los reformistas sostienen que los niños deben participar de los coros en los colegios mixtos, aunque canten canciones cristianas.
50% de los mismos festejan las pascuas cristianas.
59% van a sus trabajos en Iom Kipur.
44% no hacen el seder de Pesaj.
80% comen pan en Pesaj.
50% no festejan Januká.
30% no creen en la futura resurrección de los muertos.
(Extraído del libro "HaReformim" - editorial "Manof", página 50):
Ahora traduciremos los testimonios del intendente de Jerusalem y de un diputado de la Kneset (quienes no se destacan por su religiosidad) después de haber visitado templos reformistas:
Testimonio del intendente de Jerusalem sobre la tefilá de Iom Kipur en un templo reformista en Manhatan:
"La mayoría de los hombres no tenía kipá. La impresión que daba la mayoría de los concurrentes era que venían directamente de sus trabajos con sus portafolios llenos de documentos. En contraposición a lo establecido, se sentaron juntas familias enteras - mujeres, hombres y niños - para realizar una tefilá en conjunto.¡Quedé atónito! Al finalizar la tefilá y los discursos, la mayoría de los feligreses salieron y subieron a sus autos. Los encargados de la sinagoga apagaron las luces, y no fueron pocos los que fueron a comer la cena después del rezo".
El diputado Rubi Riblin, luego de haber sido invitado por la comunidad reformista de Inglaterra declaró:
"Como un judío que no cumple los 613 preceptos, ni tan sólo 13 preceptos, me estremecí profunda e ilimitadamente. Se descubrió ante mí una comunidad cuya relación con el judaísmo ni llega a acercarse a la realidad. Tuve la sensación de que me encontraba dentro de una iglesia. Quedé petrificado. Eso era idolatría y no judaísmo. Hasta ahora pensaba que los reformistas eran una rama del judaísmo; luego de haber visitado dos templos pertenecientes a ellos, estoy convencido de que esa es una religión nueva por completo, sin ninguna relación con el judaísmo. La asimilación es total. Sus rezos parecían completamente un acto protestante". (Extraído de la revista "Zohar")
Estimo que las palabras sobran.
(Partes extraídas del artículo La Óptica de la Torá Sobre el Reformismo del Por. Rav Baruj Mbazbaz)
martes 22 de diciembre de 2009
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