LA RESPONSABILIDAD DEL JUDIO ANTE LOS TIEMPOS PAGANOS
Desde los tiempos que nuestros antepasados fueron dispersados por el mundo entero producto de nuestras mismas trasgresiones, el pueblo judío se convirtió en un mundo dentro de otro mundo, un “pueblo separado”, un pueblo aparte, el cual se guía por normas y costumbres absolutamente distintas a las del resto de las personas de mundo. Esto como sabemos incluye, una manera de rezar, de comer, de comportarse, en fin, una forma de vida distinta a la que conoce el resto del mundo. El judaísmo como sabemos, no es una religión, algo a lo cual religarse, conceptualmente hablando, sino UNA FORMA DE VIDA.
Esta separación incluye desde luego, los tiempos paganos de celebraciones, precisamente en el que estamos y nos encontramos en estos momentos. Hoy día las personas en familia se reúnen para celebrar a una deidad que nos es ajena. En los lugares de trabajo igualmente entre compañeros salen, se reúnen y celebran en estos tiempos bajo un mismo propósito. En los trabajos idean el “amigo invisible” es decir, regalos ocultos, anónimos amparados al intercambio de presentes por la conocida navidad. Nosotros como judíos NO podemos participar de ninguna de éstas celebraciones, ni con los familiares no judíos, ni dando o recibiendo regalos y mucho menos participando en las celebraciones que hacen en los lugares de trabajo en donde contaminan a nuestros niños con regalos, que a la postre les puede producir una confusión y traer consecuencias, ni permita Hashem, que lamentar en el futuro. Las fiestas de los trabajos están contaminadas con comida taref, con intercambio de regalos para celebrar un nacimiento absolutamente pagano, de manera que un buen judío tiene que ser celoso de sus creencias y mantenerse al margen de todo esto. El participar en estas celebraciones, es aumentar la creencia en el paganismo, reforzar las creencias que no observamos pero sobre todo, y lo que es más grave, apartarnos de Hashem de manera plena. NO PODEMOS SERVIR A DOS AMOS A LA VEZ. O el verdadero judío está con Hashem o no lo está, o no se pliega las celebraciones o se pliega a ellas, o comparte con el mundo, o se mantiene como pueblo separado que somos, totalmente lejos de todos los acontecimientos de estos días.
El judío observante tiene que ser celoso de Hashem, tiene que ser coherente con lo que estudia y practica, no podemos ser judíos en la casa y goyn en la calle, no podemos ser judíos todo el año y paganos en el mes de diciembre, o somos o no somos.
Quizás parezca asaz duro o fuerte mi comentario pero son celoso del Santo, temeroso de El y respetuoso de la Torá y de las mitzvot y no deseo hacer nada que me enfrente a El, que me aleje de El y que por mis actos torpes o descuidados, vayan a haber decretos en el cielo que me perjudiquen y luego tenga que lamentarme.
El judío observante es celoso del Santo y como tal es su responsabilidad apartarse absolutamente de todo aquello que no va de acuerdo al judaísmo y que comparte celebraciones o fiestas o comidas o intercambio de regalos, de la misma manera como lo hace el paganismo.
El judío para el judío, el mundo para el mundo.
Jag Januka Sameaj
gabriEL kadmiEL
domingo 13 de diciembre de 2009
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