lunes 14 de diciembre de 2009

BREVES COMENTARIOS A LA PARASHA VAIESHEV

Breves comentarios a la Parasha Vaieshev


IOSEF EL TZADIK

La figura de Iosef ben Iaacov jamás podrá pasar desapercibida para los estudiantes de Torá porque él encarnó el típico hombre supervisado y probado por Hashem, de la misma manera que su padre Iaacov Avinu, su abuelo Itzjak o bien su bisabuelo Abraham, fue uno de los grandes hombres que marcaron para siempre los acontecimientos en su época y dirigieron los destinos de nuestro pueblo de manera especial.

Iaacov era un tzadik, todos lo sabemos y amó sobremanera a su esposa, la madre de Iosef, por ende su amor también se permeó profundamente en su hijo. Hijo amado de la mujer amada. Iosef creció en medio de sus hermanos de manera distinta ya que su padre no lo obligó a realizar trabajos pesados y esto fue creando una atmósfera de disgusto entre ellos al extremo que como todos sabemos, lo vendieron a una caravana de medianitas, luego de una abierta disputa entre los hermanos de Iosef y éstos pero que finalmente se pusieron de acuerdo y cerraron el trato. (Bereshit Rabbá)

Los medianitas no estaban tranquilos con el nuevo esclavo que habían adquirido por el precio de veinte monedas a los hermanos de Yosef y deseaban a toda costa, sacar provecho de él. “Es tan hermoso-comentaron- Los hebreos que lo vendieron pudieron haberlo raptado. Esa debe ser la razón por la cual aceptaron un precio tan bajo. Mientras hablaban entre ellos, pasó una caravana de ishmaelitas, quienes inicialmente habían pasado por el foso donde estaba Iosef, quienes por estar discutiendo con los hermanos de Iosef acerca de que hacer con el muchacho, fueron aventajados por los medianitas quienes se lo llevaron y provocó, como dije antes, un incidente entre ellos. Pues bien, los medianitas le ofrecieron a los ishmaelitas al joven Iosef quienes finalmente lo compraron por el precio de veinte monedas de plata” (Sefer Aieshar).

La caravana de ishmaelitas junto con Iosef tomaron rumbo a Mitzraim lo cual entristeció sobremanera al muchacho ya que veía sus posibilidades de ser rescatado, más lejanas cada vez. Como Iosef rompió en llanto por su dolor, los ishmaelitas lo castigaron dándole de palos, como era lo usual, lamentablemente, en dicha época en el trato con los esclavos. Pero Hashem respondió por el muchacho y lo protegió para que no le siguieran pegando, “ de repente el cielo se oscureció. Se escuchó un trueno, un relámpago cayó y una fuerte tormenta azotó el lugar. Los animales se acurrucaron en la tierra y se negaron a seguir adelante. Pronto se dieron cuenta que lo ocurrido había sido por el trato que le dieron a Iosef, le pidieron perdón, Iosef oró a Hashem y de inmediato la tormenta cesó”. (Sefer Aieshar).

Decidieron entonces, que para no tener más problemas con el esclavo lo mejor era venderlo cuanto antes a quien fuera. El Midrash nos dice que Iosef fue vendido cuatro veces hasta que finalmente llegó a Mitzraim. (Bereshit Rabá 84:20)

Ya en Mitzraim la belleza tanto de su rostro como de su cuerpo llamó la atención de Potifar quien era verdugo de Paró y ofreció comprarlo a los medianitas, quienes finalmente lo habían comprado. Sin embargo Potifar era desconfiado porque dijo, “he visto a hombres blancos vender a hombres negros, pero nunca a hombres negros vender a un hombre blanco, de manera que él exigió un documento de su legitimidad para evitar futuros reclamos”. Estos, los medianitas, acudieron a los ishmaelitas, quienes eran los dueños anteriores, en procura de la garantía. (Bereshit Rabbá 86:4)

Finalmente Potifar no compró a Iosef hasta que recibió la garantía de la caravana original de ishmaelitas, que Iosef había sido comprado de manera legal y hasta que no le mostraran el contrato original con las firmas de las tribus. (IBIDEM)

Potifar tenía su historia, de acuerdo al Zohar Parashá Vaieshev, Potifar compró a Iosef con fines pecaminosos. Potifar, utilizando el lenguaje de hoy, era gay. Había sido descubierto en su homosexualidad y castigado conforme a la ley de Mitzraim de aquel tiempo la cual disponía que a todo hombre homosexual se le aplastaban sus genitales, de ahí que Potifar devino en impotente. Quizás eso explica en parte que él no cumplía con sus deberes conyugales y ofició que su esposa Zuleija pusiera sus ojos en Iosef como veremos más adelante. Pero retomando el hilo, Potifar se enamoró de Iosef cuando lo vio, fue cautivado por su belleza y de inmediato procedió a adquirir tan preciada pieza. (Bereshit Rabbá 86.3, Zohat T3, 207)

Sin embargo y a pesar de lo anterior, no hay registros que indiquen que Iosef fue acosado por su amo, más bien su trabajo en la casa era apacible y relajado. Iosef estaba muy tranquilo y toda su vida transcurría en orden. Más sin embargo, como sabemos, ningún tzadik puede tener paz completa en la tierra, ni estar sin tormentos, ya que el mismo Hashem ha dicho que para eso van a tener el Olam Haba, la tranquilidad de nuestro Tzadik pronto se vio perturbada por una dura prueba que Hashem le mandó. El oro, el hierro, el diamante, todo es forzado a fuego bruto, a altísimas temperaturas para obtener su belleza, de igual manera Iosef Ha Tzadik lo iba a ser.

Iosef se comparaba con un héroe que desfilaba en el mercado, peinándose y embelleciéndose y pavoneándose por allí con paso orgulloso. El mismo se felicitaba y vanagloriaba. “Yo soy un hérore nada me puede pasar” Por eso cuando Hashem vio lo confortable que estaba Iosef en casa de su amo Potifar dijo: “Si te consideras un héroe te enviaré el oso para que te ataque. Veremos si sales victorioso del oso” (Bereshit Rabá 87:39)

Resulta que Potifar tenía una esposa, una mujer llamada Zulaija quien no pudo resistir la presencia agraciada de su esclavo, a su belleza física, a su rostro a sus exquisitos modales y a su cuerpo joven y fornido, quien había heredado todos estos atributos de su madre Rajel ( Sefer Aiashar, Bereshit Rabá 86:7). Fue demasiada la tentación para Zulaija y decidió consultar con los astrólogos acerca de su futuro con el muchacho. Ellos, los hechiceros pudieron ver en las estrellas solo parte del futuro de Iosef y de Zulaija ya que las constelaciones, según ellos, dijeron que tendrían descendencia en común. Es decir, según ellos Iosef y Zulaija iban a procrear, a tener descendencia en común, lo cual, como sabemos solo fue cierto en parte como lo veremos más adelante. Debido a ello Zulaija entonces se empeñó en hacer realidad el futuro y se dio a la tarea de conquistar por todos los medios a Iosef para según ella, hacer cumplir la profecía celestial. (Bereshit Raba 85:39)

Estableció su estrategia de conquista en la cual son incomparables las mujeres y cambiaba sus vestiduras tres veces al día, modelando lujosos trajes, engalanada de hermosas joyas y de exquisitos perfumes para atraer la atención del joven pero Iosef no se inmutó, por completo la ignoró y no fijaba sus ojos en ella en lo más mínimo. Además trató de sobornarlo en un intento desesperado de agotar todos sus recursos pero tampoco obtuvo respuesta alguna por parte de Iosef. Finalmente le amenazó, pero tampoco logró su objetivo (Ioma 35)

Y así continuó Zulaija tentando y provocando y atormentando al joven Iosef por espacio de doce largos meses con igual resultado. (Bereshit Rabá 87:7)

El Midrash nos relata que Zulaija, como cualquier otra mujer enamorada y ardiendo en deseos no correspondidos, empezó a desmejorarse físicamente, perdió peso y se puso pálida lo cual fue notado de inmediato por sus amigas, las cuales le cuestionaron y se preocuparon por ella. Zulaija les respondió: “Queréis saber que me sucede, os contaré un secreto, vengan esta tarde a tomar el te” Sus amigas curiosas acudieron prestas a la cita. Zulaija les dio un cuchillo filoso a cada una y un limón para que lo pelasen. Acto seguido llamó a Iosef y el esclavo apareció con todo su esplendor en el umbral. Asombradas e impresionadas por la belleza del hebreo sus amigas no prestaron más atención a lo que estaban haciendo y se cortaron los dedos con los cuchillos, por no apartar la vista de Iosef se cortaron y sus dedos empezaron a sangrar. (Sefer Iashar, Midrash Tanjuma Vaieshej 5) “Ahora ven lo que estoy sufriendo, ustedes solo lo han visto por un instante, yo tengo a este esclavo hebreo frente a mi cada día y se niega siquiera a mirarme respondió entre sollozos la afligida mujer”

Y aconteció que el día en que el Nilo se desbordó, se le presentó a Zulaija la oportunidad de oro que estaba buscando. Este solía ser un día de gran festividad pagana, pletórico de bailes, cantos y gran algarabía por parte de los mitzrim. Este día ella se excusó con su esposo para no asistir a dichas celebración aduciendo que estaba indispuesta y con pleno conocimiento que estaría sola en la casa con el esclavo. Se vistió con sus mejores ropas, se engalanó con sus más preciadas joyas y se perfumó con el más exquisito de sus perfumes, quemó incienso para crear una agradable atmósfera y como una fiera esperando a su presa, se sentó en un sitio a esperar, a sabiendas que tarde que temprano Iosef tendría que pasar por ahí.

Iosef no apareció y al ver que el tiempo corría y su plan se podía ver frustrado, le llamó. Iosef acudió a su llamado pero guardando las distancias. Ella se le acercó temblando y él se apartó y de inmediato ella extendió su mano para cerrarle el paso. “Te prometo le dijo, que si no satisfaces mis deseos eres hombre muerto” (Ilkut Shmoini T1, 146)

Iosef se negó enérgicamente a sus pedidos y prometió que no la escucharía. Ella continuó presionándolo y presionándolo hasta que finalmente Iosef se debilitó y estaba a punto de rendirse ante ella cuando se le apareció una visión de su padre (Sota 36 B) y de su madre Bereshit Rabá 98:24) reprendiéndolo ante lo cual Iosef tomó fuerza y se apartó. Zulaija de inmediato se dio cuenta que su causa estaba absolutamente perdida. Tomó a Iosef con una mano y con la otra desenvainó una espada de entre sus vestimentas. (Midrash Hagadol 39:9) Rápidamente Iosef se quitó sus vestiduras, dejándolas en sus manos y escapando por la puerta.

Más tarde, herida y humillada Zuleija cuenta a sus amigas quienes le aconsejan acudir a su marido para contarles lo contrario, que Iosef la había seducido, hecho de esa forma Potifar se enfurece y ordena matarlo a lo cual ella, jugándose un último chance, lo convence para de no hacerlo, pensando que quizás más adelante pueda convencerlo. Sin embargo aparece en escena una niña llamada Osnat. Esta niña, debido a como vimos líneas atrás, que Potifar era incapaz de concebir, fue adoptada por este matrimonio y se crió en casa de Zuleija y Potifar, pero resultó que esta niña le dijo a su padre adoptivo, que todo lo que había dicho Zulaija era falso y que más bien ella era quien le había seducido y acosado por todo un año y que ella misma había escuchado todo lo que había sucedido. Potifar sin embargo siendo la comidilla de todos, decretó siempre, ya no su muerte, sino prisión para el pobre inocente de Iosef. (Ilkut Shmoini)

Sin embargo la presencia de Osnat iba a ser más determinante para la vida de Zuleija y de Iosef. Esta niña era la hija producto de la violación de Dina, la hermana de Iosef con Shejem, que para ocultar la deshonra y mayores problemas por el asunto, fue dada en adopción a Zuleija y Potifar. Pero hay más aún, esta niña, más tarde se casaría con Iosef su tío y haría cumplir la profecía de la descendencia que vimos más atrás, es decir que habría descendencia entre Iosef y Zulaija como dijeron los astrólogos, solo que no entre ellos, sino con la hija adoptiva de Zulaija y Iosef.!!!

Hay mucho texto que analizar de todo lo que hemos visto, sin embargo solo haré un breve comentario. La Torá nos dice: “Que cierto día en que entró en casa para hacer su trabajo (se refiere a Iosef), no había ninguno de los hombres de la casa allí, en casa” (Bereshit, Vayeshev 39:11)

Rashí nos dice que ese precisamente era el trabajo de Iosef, llevar las cuentas de la casa y para eso había acudido a la casa aunque estuviese solo. Onkelos por otro lado nos dice más bien, que conociendo Iosef que no había nadie en la casa, llegó a ella para tener relaciones sexuales con Zulaija, la fórmula va-yavó-ha-baitá que dice la Torá, se parece a la palabra “biah” que significa cohabitación (Tosafot citando a Sotah 36b). Sin embargo, lo que estimo, detuvo a Iosef fue la imagen de su padre y de su madre, imágenes que desde luego el mismo Hashem es quien las manda para detener a Iosef quien estaba ya al borde del abismo con Zulaija, quizás comenzando lo que Zulaija deseaba concluir, pero fue valiente y fuerte al final. “Le asustó mucho la visión de su padre reclamándole que si sucumbía, su nombre, el de Iosef sería borrado del Efod y que sería recordado no como un tzadik sino como cortezano de prostitutas” (Kol Torá, comentario del Rab Munk al verso 11 del cap. 39 de Bereshit)

Ahora bien, si somos agudos en todo esto y nos referimos al inicio de este breve comentario, recordaremos que ante el descanso y solaz esparcimiento que pretendía tener Iosef en casa de Potifar, Hashem le mandó un sufrimiento, una prueba grande para que la superara, sin embargo a como ocurrieron las cosas, Iosef o bien, como dice Onkelos, ya cansado del acoso de un año y ante la continua presencia y coqueteos de una mujer bella como en efecto era Zulaija, fue débil, como en la realidad lo somos todos, más en tratándose de este tipo de situaciones en donde lo hormonal y no la mente es lo que prima, lo llevó a casi cometer adulterio. Sin embargo Hashem Quien comanda todo, llegó en su auxilio y si bien permitió dicha tentación a Iosef, ahora le mandaba una tabla de salvación e hizo que una visión se le apareciera y le hiciera recapacitar. Aquí es precisamente mis amados de Hashem donde el hombre se juega verdaderamente su libre albedrío, ya que perfectamente Iosef hubiese seguido adelante, no se hubiese detenido dando rienda suelta a sus instintos y pasiones, pero tomó el camino más difícil, el camino del Tzadik, el que controla y toma las riendas de su vida y de su destino y prefirió renunciar a un corto placer que le iba a acarrear grandes sufrimientos y la vergüenza de su familia, a retomar el camino de un verdadero Tzadik y levantarse por encima de las debilidades, por encima de los deseos, por encima de las pasiones y mantenerse en el camino de la Torá y en la tradición de santidad de su padre y de su madre, abuelo y bisabuelo, que fueron y son grandes personajes de Torá.

La experiencia de Iosef nos deja ver, que lo mejor es no buscar el peligro, que lo mejor es alejarse de él, sobre todo en tratándose de pecados ante los cuales podemos ser muy débiles como lo son los sexuales. Que no es correcto que un hombre y una mujer, indistintamente de sus estados civiles permanezcan solos en algún sitio. Que la debilidad puede ser vencida con entereza, con fortaleza y coraje como lo hizo Iosef, que una cara bonita, un cuerpo ataviado y perfumado como el de Zulaija puede ser pasado por alto, que el respeto por el sexo opuesto debe ir más allá de si nos ven o no nos ven, sino que tenemos, y sobre todo nosotros los hombres que solemos ser más débiles que nuestras amadas mujeres, resistir, ser fuertes y no sucumbir ante los pecados de la carne y aprendamos de lo que Melej Shlomó hace centurias de centurias nos legó: Proverbios 5:3 “Porque miel destila de los labios de la mujer ajena, y más suave que el aceite es su paladar. Pero su final es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos bocas”.

“Cuando un hombre advierte que lo atacan malos pensamientos, ha de estudiar la Torá y esta voluntad arrojará esos pensamientos. R. Eleazar dijo: Cuando el lado malo viene a seducir a un hombre, él ha de empujarlo y arrastrarlo hacia la Torá, y entonces lo va a soltar. Porque hemos aprendido que cuando el lado malo se levanta ante el Todopoderoso para acusar al mundo por sus malos actos, Di-s con piedad suministra a los hijos de hombres un recurso con el cual escapar del acusador, de manera que no tenga sobre ellos poder o sobre sus acciones. Este recurso consiste en el estudio de de la Torá, que los salvará del poder malo, como está escrito: “Porque el mandamiento es una lámpara y la enseñanza, la Torá, es luz, y las amonestaciones morales son el camino de la vida” Y continúa “para guardarte de la mala mujer, de la suavidad de la lengua ajena” (Proverbios 6:23-24), es decir del lado de la impureza, o del otro lado, que perpetuamente acusa a los hijos de los hombres para apartarlos de la senda correcta, en lo alto se ocupa con señalar los pecados de los hombres y con acusarlos, de modo que puedan ser entregados a su poder, de la misma manera en que actuó hacia Job” (Zohar, Vaieshev)

Como vemos del texto anterior del Zohar, el recurso más grande que tenemos para vencer nuestras debilidades, siempre, por regalo de Hashem, será la Torá.

Shavúa toy y Jag Januka Sameaj

GabriEL kadmiEL

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada