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miércoles, 18 de marzo de 2009
LA PLEGARIA Y EL INCIENSO
Cada día dichosamente aprendemos, por misericordia de Hashem más conocimientos que nos ayuda a comprender mucho mejor los grandes misterios y principios que hay detrás de las ordenanzas de Ha Kadosh Baruj Hu. Y digo esto por cuanto nunca había entendido, por ignorante que soy en materia religiosa y lo confieso con todahumildad ante ustedes, la insistencia en los rezos a todo lo relacionado con el incienso y su servicio. Comprendía si, la referencia a los sacrificios diarios, ya que la plegaria que decimos, por falta de Templo donde ofrecerlos, es sustituida por el sacrificio delabios. Es decir, la plegaria y la referencia a los sacrificios es como si los estuviésemos haciendo. Sin embargo como les decía no me quedaban claras las referencias continuas al incienso. Dichosamente, esta larga cita que a continuación les copio, explica de manera diáfana y en demasía el origen y los efectos de este servicio y el por qué nunca debemos omitir en los rezos las referencias al incienso. Es más el texto siguiente, hace una conspicua diferencia, con sus ventajas desde luego, entre la plegaria y el incienso.
Espero mis amados de Hashem, que este texto que ponemos a continuación, les sea de mucho provecho y puedan extraer de él toda la riqueza y la esencia de su contenido, para que, puedan seguir, no solo rezando esa parte ateniente al incienso, sino, que es lo más importante, conocer su origen y su efecto en nuestras vidas; recurso que está a nuestra disposición ahora y que sería un grande pecado dejar pasarlo sin tomarlo. Finalmente, lo que está en negrita o destacado es mío, préstenle por favor especial atención.
“De una potencia similar era el Incienso. Pues, quien olía el humo de la columna que ascendía del "productor de humo" —uno de los ingredientes del incienso— se volvía puro de corazón y dispuesto a adorar a su Amo: la mancha del mal espíritu desaparecía de él, dejándolo que sirviera con unidad de corazón a su Padre en el cielo. Así, el Incienso poseía el poder de quebrar completamente el mal espíritu en el hombre. Así como la Lámina poseía poderes milagrosos, así los poseía el Incienso, y no hay en el mundo nada que tenga poder igual al Incienso para aplastar al "otro lado". Así leemos: "toma tu incensario y echa en él fuego de encima del altar, y pon incienso... porque de la presencia del Señor ha salido explosión de ira: la mortandad ha comenzado" [1]Porque nada es tan grato al Santo, Bendito Sea, como el incienso, capaz de expulsar de la casa la hechicería y todas las malas influencias. Si perfumes preparados por hombres poseen la virtud de contrarrestar, con su aroma y emanaciones, los efectos perniciosos de cosas malas, icuánto más puede hacerlo el Incienso! Es ordenanza del Santo, Bendito Sea, firmemente establecida, que quien recita diariamente la sección del Incienso y reflexiona sobre ella, será salvada de todas las cosas malas y brujerías en el mundo, de todas las deformidades y malas imaginadones, de malos decretos y de la muerte. No lo afectará daño alguno ese día, porque el "otro lado" no tiene poder sobre él. Pero se debe leer con devoción.
R. Simeón observó: si la gente conociera cuán preciosa es para el Santo, Bendito Sea, la ofrenda del Incienso, tomaría cada palabra del pasaje donde está encuadrada y haría de ella una corona para las cabezas, una corona de oro. Y quien la estudia debe reflexionar profundamente sobre la manera en que se llevó a cabo; y con recitarla diariamente con devoción un hombre merece una parte en este mundo y en el mundo por venir, y aleja la muerte de él mismo y del mundo, y es salvado de todos los castigos en este mundo, de los "malos lados", del castigo de la Guehena y de poderes extraños. Cuando la columna de humo ascendía del Incienso que era quemado, el sacerdote veía las letras místicas del Nombre Divino ascendiendo a lo alto en esa columna. Entonces numerosas legiones santas rodeaban la columna en todos los lados hasta que salía en medio de luz y alegría a la región donde difundía júbilo y unía el mundo superior y el mundo inferior en uná unidad completa, logrando con ella expiación por el mal espíritu en el hombre y por la idolatría, que es del "otro lado".
R. Simeón discurrió sobre el versículo: "Y harás un altar (mizbeaj) para quemar el incienso" [2]. Dijo: Este versículo plantea un problema, porque encontramos que había dos altares, o sea, el altar del holocausto y el altar del incienso, el primera el altar exterior y el segundo el interior. Y bien, ¿por qué se llamó al altar de incienso mizbeaj (literalmente, lugar de faenamiento), dado que no tenía relación con el faenamiento de animales? La explicación es que este altar era eficaz en derrotar y someter los numerosos poderes del "otro lado", de modo de hacerlos impotentes e incapaces de actuar como acusadores. De ahí el nombre mizbeaj (lugar de faenamiento). El "mal lado", cuando veía el humo de incienso ascendiendo en una columna, estaba sometido y huía y era completamente incapaz de acercarse al Tabernáculo. Y bien, porque de ese gozo no participaba nadie fuera del Santo, Bendito Sea, por la razón de que esta ofrenda era tan preciosa a Su vista, ese altar fue colocado en la parte más interna del Tabernáculo, porque era el repositorio de bendiciones, y por eso estaba oculto del ojo del hombre. Acerca de esto esta escrito: "y se colocó entre los muertos y los vivos; y así se detuvo la mortandad" [3]. Porque Aarón encadenó al Angel de la Muerte de modo que no ejerciera dominio ni ejecutara ningún juicio. Es enseñanza tradicional que allí donde la gente recita con devoción cordial la parte que se relaciona con el incienso, allí habrá inmunidad de la muerte y el daño; ni tendrá ninguna otra nación poder sobre ese lugar. El "nombre, "altar para quemar incienso", nos dice, además, que ese altar debía ser consagrado por la quema de incienso. Además, de acuerdo con la versión caldea, nos enseña que está prohibido quemar incienso en cualquier lugar, salvo sobre carbones de fuego tomados con el censario de ese altar. Observad que quien es perseguido por el Rigor necesita el remedio de quemar incienso para salvarse, como también arrepentimiento ante su Amo. Esto le ayuda mucho para mantener alejado el castigo. Eso seguramente resultará si el hombre está acostumbrado a recitar dos veces por día la ordenanza sobre el incienso, por la mañana y al anochecer, en correspondencia con el precepto, "Y Aarón quemará sobre él incienso aromático; todas las mañanas... en la lámpara lo quemará" [4]. Y, más aún, este servicio sostiene perfectamente al mundo, como lo indica la frase "incienso perpetuo es delante del Señor, en todas vuestras generaciones" [5]. En verdad es un medio de sostén tanto del mundo inferior como del mundo superior. Allí donde no tiene lugar el recitado diario de la quema del incienso, allí amenazan juicios celestiales, mucha gente muere, y otras naciones obtienen dominio. Así la Escritura dice "un incienso perpetuo ante el Señor" [6], lo que indica que permanece en la presencia del Señor más que todos los otros modos de culto, siendo el más precioso y querido por el Santo, Bendito Sea. Sin embargo, la plegaria es el servicio más elevado que todos, pero la quema de incienso es cara y aceptable al Todopoderoso. Observad la diferencia entre la plegaria y la ofrenda de incienso.La plegaria se instituyó para ocupar el lugar de los sacrificios que Israel acostumbraba ofrendar, pero ninguno de los sacrificios tuvo el mismo valor que el incienso. Además, hay entre los dos esta diferencia. La plegaria repara daño que ha sido hecho, pero el incienso hace más: fortalece, une y es el mayor aportador de luz. Fue el incienso quien apartó la mala mancha (zuhama) y purificó el Tabernáculo, de modo que el todo fue iluminado, renovado y unido en una totalidad combinada. De ahí que el recitado del incienso debe siempre preceder a nuestra plegaria diaria como un medio para apartar la mala mancha del mundo, tanto más si actúa como una terapéutica diaria, como la ofrenda misma, en la que Dios se deleitaba. De ahí que encontramos escrito de Moisés: "Y el Señor dijo a Moisés: toma contigo especias aromáticas, estacte..." [7]. ¿Por qué específicamente se dice "contigo"? Significa "en consideración a ti", esto es, "para tu satisfacción y provecho". La purificación de una mujer redunda en satisfacción de su esposo. Así, esotéricamente, hemos de leer esa ordenanza como si dijera' "torna contigo especia aromática con el fin de apartar la mala mancha, de modo que la Schejiná y Su Esposo puedan unirse en unión santificada". Feliz es así la parte de Moisés. De manera similar leemos: "Toma para ti un becerro para ofrenda por el pecado" [8], una ordenanza dirigida personalmente a Aarón para expiar el pecado del becerro de oro trajo sobre Israel. De este modo, aquí a Moisés se le ordenó: "toma contigo", es decir, "toma para tu beneficio y uso" el incienso (ketoret), que es potente para juntar (katar), para iluminar y apartar la mala mancha. La Dalet está unida a la Hei, la Hei a la Vav, la Vav asciende y es adornada con la Flei, la He! es iluminada por la Yod, y el todo asciende, alcanzando hasta el En-sof (Infinito, Ilimitable), de modo que resulta un todo orgánico, interrelacionado bajo un principio, el más exaltado de todos. De ahí y hacia arriba, el todo se halla ordenado como con una corona por la inefabilidad del En-sof; y el Nombre Divino en su misteriosidad es iluminado y es adornado en todos los lados. Y los mundos todos se envuelven en gozo, las lámparas irradian sus luces y sobre todos los mundos se derraman sostén y bendición. Todo esto sigue a la oculta virtud del incienso, sin la cual no sería eliminada.Así todo depende de esa virtud. Observad que era costumbre que la ofrenda del incienso precediera a todos los otros servicios, y de ahí que su recitado debe ser un preludio a nuestro servicio de himnos y alabanzas, pues éstos no ascienden y no se logra el requerido ajuste y unidad hasta que la mala mano ha es apartada. En efecto, la Escritura dice: "Así hará expiación por el santuario... y a causa de sus-transgresiones, con motivo de todos sus pecados" [9], primero "expiación por el santuario" y luego por "sus transgresiones". Nosotros, también, hemos de apartar primero la mala mancha y purificar el santuario, y luego entregarnos al canto del himno y la plegaria, como ya se dijo. Felices son los hijos de Israel en este mundo y en el mundo por venir, tanto más porque saben cómo efectuar ajuste en lo alto y en lo bajo; cómo lograr ajuste desde el mundo inferior hacia arriba hasta que el todo esté unido en la unión más sublime. El proceso de ajuste efectuado en el mundo inferior lo es por medio de las letras impresas del Nombre inefable, con el cual el Santo, Bendito Sea, es nombrado” (Zohar, Parasha Vayakhel)
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