miércoles, 18 de marzo de 2009

LA MECANICA DE LAS TEFILOT


A todos nos sucede que muchas veces sentimos que nuestros rezos son inútiles, que pareciera que los mismos carecen de todo efecto y que no se elevan lo suficiente para ser escuchados por Ha Kadosh Baruj Hu; que pareciera que los cielos fuesen de hierro y se levante sobre ellos una cortina impenetrable que impide siquiera el más mínimo atisbo de nuestras plegarias: ¿se ha preguntado la razón? ¿ha caído en cuenta por qué sucede esto? ¿es su manera de rezar y dirigirse al Boré Olam, lo suficientemente “fragante” para ser recibida con agrado? ¿qué hay de malo en lo que estamos haciendo? ¿Cómo podemos mejorar nuestra plegaria? Estas y muchas más pueden ser nuestras interrogantes si en verdad deseamos tener un contacto proactivo con Hashem y mejorar nuestra relación con El.

Si usted es una de esas personas síganos despacio en el camino que vamos a empezar a correr, estudiando la mecánica de los rezos.

Cuando la rutina de la cotidianidad embarga nuestra vida hasta el hartazgo es cuando más que nunca, debemos hacer un alto en el camino y ponderar con un criterio objetivo lo que realmente estamos haciendo. Un punto importante en esa valoración siempre debe ser la plegaria, la forma como nosotros la estamos haciendo y la manera en la cual nos presentamos ante el Eterno y Soberano, Bendito Sea El. Quizás si somos suspicaces en esto, podamos encontrar respuestas a muchas de nuestras interrogantes y dar un golpe de timón y enderezar, si efectivamente lo deseamos, el rumbo de nuestras vidas.

Suele pasar que hacemos las cosas de manera mecánica, sin imprimir ningún tipo de emoción, sin adherir a la misma el verdadero sentimiento de lo que deseamos, dicho en otras palabras, rezamos por cumplir la mitzvá nada más. Al eliminar la carga emocional, el respeto y la solemnidad en el rezo, el mismo se convierte en algo vacío, en algo desabrido que no convence a nada ni nadie, es decir ni siquiera trasciende el más elemental de los espacios etéreos por donde tiene que pasar nuestro rezo. De manera tal que los rezos nulos de intensidad, sin carga emocional, sin la atención debida, son absolutamente inocuos, y la verdad es lo último que deseamos que nos suceda. Nuestro interés es que nuestra plegaria rompa los cielos de hierro, se eleve con un olor fragante y asaz agradable, abriéndose paso por doquier, hasta llegar a la Merkabá misma y adherirse a Hashem de la mejor manera.

Siempre me recuerdo lo que dice el Midrash del rezo de Moshé, de las quinientas y tantas veces que rezó al Eterno para le permitiera ingresar a la tierra prometida y que casi lo convence de ello, una sola plegaria más hubiera bastado para lograrlo, sin embargo una cosa es lo que el hombre desea y otra muy distinta la que Hashem determina debe ocurrir.

Pues bien, sentadas estas bases, sin pretender agotar el tema, sino más bien con el compromiso, no promesa, de continuar, atisbaremos algunos puntos interesantes, estoy seguro, serán de mucha utilidad para corregir y enderezar nuestro timón para que nuestros rezos lleguen de manera directa al Santo Bendito Uno.

ASPECTOS DE FORMA: quizás pocas veces pensemos en esto o le dediquemos algún tiempo pero estimo que es muy importante. Tenemos que tener conciencia mis amados de Hashem, que cada vez que nosotros nos presentemos a rezar, a elevar nuestras plegarias a Hashem, debemos hacerlo de la mejor manera. Si en este momento nos llaman por teléfono y nos dice una voz que hemos sido llamados para presentar nuestras peticiones o deseos ante el Presidente de nuestro país, que él nos va a dedicar unos minutos para escucharnos de frente, para vernos cara a cara, estoy seguro que primero que nada escogeríamos nuestras mejores prendas, lo mejor de nuestras ropas para lucirle, para darle el respeto y el lugar que se merece. Jamás pensaríamos presentarnos ante el señor Presidente con las ropas con las cuales dormimos, con ropas sucias o sin planchar, con las mudadas de siempre, despeinados y añejos… Por el contrario tenemos que lucir de la mejor manera para ser tratados como tal. Hay un refrán que dice, “como te ven te tratan”, de manera que llamo la atención sobre este punto que es importante, de manera tal que pongamos atención especial sobre esto a la hora de presentarnos, ya no ante el Presidente del país al cual pertenecemos, sino mejor aún, ante el Boré Olam.

Las armas de todo judío son sus signos externos por decirlo de alguna manera, su escudo y armadura y objetos de guerra con el cual tiene que presentarse al servicio. La plegaria es un “culto espiritual” es un momento irrepetible que debemos aprovechar al máximo sin perder detalle. A la plegaria se unen misterios muy profundos que debemos conocer. “Corresponde entonces, que cada hombre, después de equiparse con los emblemas de la santidad, con las franjas y las filactelias, afine su corazón y su ser íntimo para el acto del culto y para decir sus plegarias con devoción” (Zohar HaKadosh Parashá Vayakhel)

Esta cita nos induce a valorar el grado de profundidad de los instrumentos que tenemos que tener nosotros los hombres a la hora de presentarnos ante el Santo Bendito Uno. Una kipá adecuada y bien colocada presta para el servicio, un talit limpio y planchado, no tipo acordeón y sacado de un cajón, un talit katán igualmente idóneo para el rezo y finalmente unos tefilín, compañeros inseparables de todo judío. Estos instrumentos, estas armas, constituyen la armadura con la cual nos presentamos a pronunciar nuestras primeras palabras para dar inicio a nuestra Avoda Hashem.

Habiendo superado los obstáculos de forma, nos aprestamos a derribar más barreras, las cuales llamaré las barreras de Amalek. Todos sabemos quién fue Amalek y el papel tan fundamental que ha jugado en la vida del pueblo judío, en otras entregas ya nos hemos referido a este tema en extensu, sin embargo matizaremos repasando algunos puntos de interés. Sabemos que Amalek deseó más que nadie la destrucción del pueblo judío, hecho que culminó como sabemos, hace una semana con la celebración de Purim, ya que como sabemos, el rashá Haman, cuyo nombre sea olvidado para siempre, es un descendiente de Amalek. Ahora bien, nos salta una pregunta: “¿Cuál es la razón de que ninguna de las guerras libradas por otras naciones contra Israel fuera tan desagradable al Topododeroso como lo fue la guerra librada contra los israelitas por Amalek? Seguramente, la razón es que la batalla con Amalek se libró en ambos frentes, en lo alto y abajo; porque en ese tiempo la mala serpiente reunió todas las fuerzas ariba y abajo… Así Amalek, la mala serpiente de Israel, estaba acechando en la encrucijada del camino. .. Estaba acechando en una emboscada en lo alto para contaminar el Santuario, y abajo para contaminar a Israel. Esto lo deducimos de la expresión “de cómo te salió al encuentro en el camino” (Devarim 25:18) Si no hubiera sido que Moshé desde arriba y Iehoshúa desde abajo pusieron en tensión toda su fuerza, Israel no habría prevalecido contra ella. Es por esta razón que el Santo Bendito Sea, mantuvo Su enemistad contra él a través de todas las generaciones, tanto más que planeaba eliminar de su lugar el signo del pacto, es decir, conducir a Israel por caminos de falta de castidad.” (IBIDEM)

Entonces, el espíritu de este Amalek si bien no prevaleció en ese momento, se ha mantenido solapado por los siglos de los siglos, retomando más fuerza hoy día en nuestros tiempos. ¿De qué manera se preguntarán? De muchas formas mis amados de Hashem, solo para citar algunas, sin jamás pretender agotar la lista, diremos: desgano, rebelión, rebeldía, idolatría, falta de respeto a los mayores, vida fácil, placeres exacerbados, drogas, televisión, pornografía, sexo ilícito, etc.,etc.,etc. Como les decía la lista es inimaginable. Pues bien, todas estas cosas que nos acosan hoy día con mayor intensidad que nunca antes, nos ayudan para que a la hora de presentarnos ante el Santo Bendito Uno debiliten nuestros deseos de orar, de presentarnos ante El, porque tenemos pereza, porque hay en la tele un programa que nos cautiva, o porque esperamos un e mail de alguien que nos interese, etc., etc.,etc.

Finalmente para concluir con este tema, tenemos que tomar en cuenta todas estas cosas para saber de donde provienen los embates para estar prestos a la batalla.

ASPECTOS DE FONDO: quizás estos sean los más difíciles de poder solventar ya que requieren más que nada de un correcto ejercicio del espíritu. Tiene que ver con la disposición, con el ánimo con el cual nos presentamos ante el Boré Olam, la manera espiritualmente dispuesta con la cual pretendemos convencer y agradar a Hashem. Quizás como les decía asaz difícil ya que podemos empeñarnos y ser cuidadosos en nuestra apariencia externa, calzado lustrado, ropas planchadas, una fina colonia, dientes limpios, etc, pero nos presentamos con el “alma arrugada”. Secos internamente con un desierto árido que nos separa de El, esperando solo que nuestros ojos y lengua corran veloces por las letras del rezo para acabarlo cuanto antes. Sin embargo nuestro Boré Olam todo esto lo conoce mucho más de lo que nos imaginamos y aún con todo esto, aún con todo este desgano, nos toma en cuenta el rezo a pesar de lo desabrido del mismo. ¿Y por qué?; dicen nuestros jajamim que es porque de todas maneras cumplimos con el precepto de rezar. Pero bueno, no se trata de llegar a esto y caer en la herejía de decir que el que “reza y peca empata”, se trata de hacer bien las cosas y tener nuestra neshamá lista y preparada para el rezo, sedienta de Hashem, ávida de recibirlo en nuestro corazón. Llegados a este punto, echamos una mirada atrás y “Corresponde entonces, que cada hombre, después de equiparse con los emblemas de la santidad, con las franjas y las filactelias, afine su corazón y su ser íntimo para el acto del culto y para decir sus plegarias con devoción”

Una vez prestos empezamos a rezar y veamos que es lo que sucede. “las palabras que enuncia ascienden a lo Alto, para el examen de los supervisores angelicales. Estos residen en el espacio etéreo en los cuatro lados del mundo” (Zohar HaKadosh Parashá Vayakhel)

De manera que, como nos dice el Zohar nuestro rezo va a pasar por varias revisiones, por un tamiz para depurarlo de cualquier impureza y más aún, para ser pasado por un “control de calidad impertérrito”. Veamos quienes son esos supervisores: “En el lado oriental está el jefe supervisor, cuyo nombre es Guezardiya, y que es asistido por un número de otros capitanes, todos esperando la palabra de la plegaria que está por ascender al reino etéreo en ese lado. Si está adecuadamente enunciada, él, junto con todos los otros capitanes, besa ese enunciado y lo eleva al firmamento superior, donde lo esperan otros capitanes. (Como si esto fuera poco…) En el lado sur hay otro capiotán que rige sobre el espacio etéreo de esa región y tiene a sus órdenes un número de supervisores y oficiales. Su nombre es Pesagniyah y está a cargo de las llaves del espacio etéreo de la zona. Y la plegaria de personas en profunda tristeza y angustia, si se la anuncia con pertinente devoción, asciende a esa región y es tomada por el jefe, el cual la besa. Entonces todos los capitanes y oficiales que administran esta región, la acompañan hacia arriba…hasta que alcanza el cielo sobre esa región. Allí la toma a su cargo el jefe de esta otra región cuyo nombre de esta región septentrional es Petajyah. El está designado sobre el lado al cual ascienden las plegarias ofrecidas por la liberación de manos enemigas. Si se considera digna de tal plegaria, el jefe la toma y la besa. Entonces emerge un espíritu del abismo en el Norte que hace proclamación por todos los espacios etéreos de modo que todos ellos toman esa plegaria y la conducen al cielo, todo el tiempo besándola. Cuando alcanza el primer cielo se encuentra con el jefe del Oeste, cuyo nombre es Zebuliel, y que preside sobre numerosos capitanes y oficiales que permanecen como centinelas de nueve puertas quienes abrazan la oración, la besan y la acompañan hasta el próximo guardián de nombre Anael… cuando la plegaria llega aquí este jefe ordena en voz alta que todas esas puertas sean abiertas. Entonces todas las puertas se abren y la oración entra por ellas. Entonces se levanta un jefe anciano, que está colocado, en el lado septentrional y cuyo nombre es Azriel el Anciano, aunque a veces es llamado Majniel que comanda legiones que se les llama “orejas”. De aquí la plegaria asciende al tercer cielo cuyo jefe es Guedariah… De aquí asciende al cuarto cielo cuyo jefe es Schamsachiel quien junto con sus legiones coronan la oración con un suave perfume del Gan Eden. Aquí se detiene la plegaria hasta que la acompañen al quinto cielo cuyo jefe es Gadriel, encargado de todas las guerras del mundo pero que tiembla cuando esta oración llega hasta él, la besa y la acompaña hasta el sexto cielo…cuyo jefe es Anpiel. Corona la plegaria y finalmente la pone en manos de Sandalfon, el jefe supremo, el guardador de todas las llaves de su Amo, introduce la plegaria en los siete Palacios, es decir, los Palacios del Rey. Cuando la plegaria entra alli, decora con todas esas coronas, las combina en todas en una corona celestial, cada plegaria según su rango. Y el nombre del Santo Bendito Uno, es coronado en todos los lados, arriba, abajo, de modo que el todo forma una unidad. De esto dice la Escritura: “Hay bendiciones para la cabeza del justo” (Proverbios 10:6) FELIZ ES LA SUERTE DELLA MANERA APROPIADA DE ORDENAR HOMBRE QUE CONOCE SU PLEGARIA.”

Esta larga cita del Zohar nos da una idea de todo el proceso por el cual es sometido nuestro rezo, ahora mis amados de Hashem, he comprendido de manera clara, la razón por la cual muchos, por no decir todos, mis rezos se quedan simplemente en el escritorio del asistente, del asistente, a la n potencia y no ascienden a los sitios a los cuales deseo que lleguen.

Quizás todo esto parezca una fábula pero en realidad es una grande bendición poder conocer todas estas cosas para corregir lo que haya que corregir, para enmendar lo que haya que enmendar y aprestarnos a hacer las cosas bien. La verdad vale la pena el resultado final, ¿no creen ustedes?


Saludos cordiales,



gabriel kadmiEL


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