jueves 11 de marzo de 2010

LO QUE PARA MI SIGNIFICA PESAJ

Lo que para mi significa Pesaj

Estamos acercándonos a Pesaj: ¿Cuál milagro quieres?

Nos estamos acercando una vez más por misericordia de Hashem a Pesaj, al primer mes del calendario judío que será el que de sustento a los demás meses del año.

En estos días hace más de tres mil trescientos años, el pueblo de Israel vivía en la esclavitud, vivía con hambre, eran siervos y no tenían seguro nada excepto su muerte.

Lágrimas, sudor, cansancio, agotamiento, hambre, sol y látigo, eran los amigos seguros de nuestros antepasados. Sin embargo lastimosamente ellos se asimilaron en su gran mayoría a las costumbres de sus amos, muchos eran idólatras, muchos habían abandonado la costumbre del Brit Milá y se habían asimilado con las mujeres de los mitzrim, originando que el pueblo, otrora Kadesh, se contaminara de una manera tremenda y llegara ante los ojos y oídos del Santo tanto su dolor y clamor por la salvaje esclavitud, como el peligro inminente en que estaban de perderse de manera definitiva debido a su manera de vivir.

Acotan nuestros sabios que de los 50 grados de la Tumá, de impureza, el pueblo estaba ocupando el grado 49!!! Es decir a un paso de perderse de manera definitiva, sin embargo en Su infinita misericordia el Más Santo de los Santos se compadeció de ellos, Sus oídos volvieron a abrirse y escuchar el clamor desgarrador del pueblo y decidió rescatarlos. “Con mano fuerte y brazo extendido” nos dice la Torá, los sacó Hashem de Mitzraim.

Esa noche de terror, se escucharon los clamores, el llanto y los gritos de los mitzrim mientras por otro lado los rezos y la comida del cordero con pan ázimo y hiervas amargas y la obediencia hermanaban al pueblo de Israel.

Esa inolvidable noche Hashem rompió y quebró toda idolatría, toda hechicería, todo embrujo o maleficio proferido por los sacerdotes al servicio de Paró contra el pueblo de Israel. Toda impureza y maldición fueron quebrados por el Santo esa noche. Fue una noche clara, se dice, que era como el día, para que los mitzrim pudiesen ver claramente lo que Hashem estaba haciendo por Su pueblo.

Al amanecer, por la mañana y amparados a la luz del sol, Hashem le ordenó a Moshé que hiciese salir a Su pueblo de la contaminación, de la tumá hacia un mejor sitio donde les daría una tierra donde emanaba la leche y la miel.

Hoy día no es distinto de entonces, hoy como ayer una vez más volvemos a ser testigos y partícipes, actores de estos acontecimientos, protagonistas del escenario de nuestra vida judía donde una vez más Hashem “con mano fuerte y brazo extendido” nos sacará del Mitzraim espiritual que muchos de nosotros estamos. Elevará nuestras almas a niveles poco conocidos y nos colmará de bendiciones con la promesa de darnos una mejor tierra donde vivir.

Hoy como ayer nuestro protagonismo en estos acontecimientos debe hacerse sentir, debemos marchar hacia Pesaj con alegría pero con obediencia, con pasos firmes pero comprometidos de verdad con Hashem, con nosotros mismos y con nuestro pueblo, ayudándonos los unos a los otros, dándole la mano al hermano judío caído y poniéndonos de pie una vez más. Es necesario que asumamos compromiso y que veamos que la noche de Pesaj es distinta, es diferente a todas la demás, no solo porque comemos matzot y hierbas amargas sino porque Pesaj es una noche de milagros, es una noche de liberación de la esclavitud, pero no solo de la esclavitud espiritual, sino también de la esclavitud de los sentidos, de las pasiones y principalmente de la esclavitud de la lengua concretada en Lashon Hará.

Pesaj es una noche para creer en Di-s, una noche para una vez más ser partícipes y actores y no simples espectadores como cuando vamos al cine, no, por el contrario, Pesaj nos hace partícipes estelares de este precioso acontecimiento, donde una vez más Hashem Poderoso y Eterno se glorificará aún más al rescatarnos DE de la Tuma, de la contaminación del mitzraim actual en el que vivimos y recibir sus bendiciones a raudales y tomarlas con agradecimiento y hacerlas nuestras. Pesaj es una noche de alegría y de gozo pero como no lo va ser si Hashem se pondrá de pie de Su Trono, levantará su brazo fuerte y extenderá Su Divina Mano y nuevamente disipará las tinieblas, una vez más quitará de nosotros la tumá que hemos venido acumulando y con grande y espectacular regocijo Hashem Poderoso y Eterno, nos librará de la esclavitud. “Sepamos ser libres no siervos menguados” reza una de las estrofas del himno nacional de mi país, eso precisamente es para mi lo que significa Pesaj, el ser libres y utilizar esa libertad para servir y amar a Hashem por sobre todas las cosas, a nuestro pueblo, ayudando a nuestro hermano judío, amando y respetando a nuestros padres, cumpliendo las mitzvot y siendo ejemplo para los demás pueblos. Trancando nuestra lengua para no proferir mentiras, máxime si las esgrimimos contra otros, ayudando y amando a nuestro Rab y a nuestra comunidad, colaborando para que nuestra Comunidad Shuva llegue a más personas en el mundo y no bloqueando nuestros esfuerzos de manera gratuita para que eso no ocurra, amparados al anonimato y a la hipocrecía. Respetando a las autoridades que el Rab ha nombrado en otros países y ayudando y colaborando para llevar a los pocos, lo mucho que tenemos que ofrecerles. Pesaj es para mi un tiempo de cambio, de amor desinteresado a Hashem, es un tiempo de milagros donde por Gracia de El, nos saca de la esclavitud, nos quita el lastre que llevamos por años y lo arroja al fondo del mar y nos deja una vez más LIGEROS DE EQUIPAJE. ¿Cuál es tu milagro? ¿Qué quieres de la vida? Observa, medita, pide y calla, que Hashem Elohkeinu hará en tu vida y en la mía, como lo hizo hace más de 3300 y resto de años, grandes milagros y portentos.

Permita Hashem que este Pesaj sea un Pesaj distinto a los anteriores, donde asumamos conciencia plena de nuestro rol en la vida y que podamos librarnos de las cadenas de la esclavitud, ser libres y no seres menguados porque Hashem nos ha dado por pura gratuidad ese derecho. “Sepamos ser libres no siervos menguados”

Jag Pesaj Sameaj, Año 5770 a poco tiempo de la venida del Meshíaj Ben David!!!!!! AMEN.


gabriEL kadmiEL

LAS FRAGANCIAS EN LA TORA

LAS FRAGANCIAS EN LA TORA

En la parashá Kitisa hallamos una abierta referencia a las fragancias, esencias, perfumes, especias y los inciensos que tenían que hacerse para las distintas tareas que tenían que hacer los cohanim. Así tenemos que en Shemot 30:25 textualmente dice: “Tu harás óleo de unción de santidad, confección, obra de perfumista, óleo de unción de santidad real” Cuando se habla aquí de “óleo” se refiere concretamente a “aceite”, siendo su base el aceite de oliva. Este óleo o aceite de unción llevaba varios ingredientes para que conformaran el aceite de unción que Hashem deseaba que ellos hicieran. Recordemos que en cuanto a las cosas sagradas se refiere, mishkán, candelabros, cortinas, copas, vasos, trajes, etc, Hashem dio las medidas y los diseños específicos y concretos; en las cosas santas nada quedaba al arbitrio del hombre.

Pues bien veamos que otros elementos conformaban. Según Rokeaj cuando la Torá nos habla de perfumista se refiere a una persona que tiene altos conocimientos en este ramo y que lo podíamos comparar a un farmacéutico o quizás mejor a un boticario ya que el farmacéutico de hoy día no prepara remedios como se hacía antes.

Este aceite que se indica líneas arriba se utiliza para ungir a los cohanim, es decir para verter sobre ellos la sustancia y esparcirla ligeramente con el propósito de santificarlo. Todo lo que se ungía con este óleo era Kadosh, es decir, “apartado o separado para Hashem” El verso 23 nos amplía aún más acerca de estos ingredientes: “Y tu, toma para ti especias principales mirra fina, quinientos siclos, cinamomo aromático, su mitad, “caña aromática”***, doscientos cincuenta. Y casia quinientos, en siclos del santuario y de aceite de oliva un hin” Con todo esto se preparaba una sustancia que servía para ungir. Este óleo de unción como dijimos era obra de perfumero. Este cinamomo aromático quizás sea lo que en inglés se conoce como CINAMON que en español traducimos como canela, el texto lo llama aromático porque esta especia es la cáscara de un árbol, que a veces es bueno, dulce y tiene buen aroma pero que otras veces no tiene olor es como la paja pero por eso para aclarar y que no haya duda alguna, la Torá dice expresamente CINAMOMO AROMATICO. Todos estos ingredientes se mezclaban con un hin de aceite de oliva. El hin era una medida de volumen que se utilizaba para los líquidos y era 0.47 decímetros cúbicos o lo que era lo mismo 476 centímetros cúbicos, que en realidad comparado con el peso de las otras especias era muy poco. Esto se unía todo y se hacía una especie de papilla o puré o pasta no aceitosa. Pero según de lo que se desprende de la tradición rabínica de la época, parece que no se mezclaba con el aceite todo el material, sino que se procesaba durante varios días poniéndolo en remojo, hirviéndolo, pesándolo, etc y al final de todo este delicado y meticuloso proceso, se mezclaba el extracto concentrado de todas estas especias con el aceite. (Rashi)

En el verso 34 del mismo capítulo y Sefer citado arriba, leemos: “Dijo el Eterno a Moshé: Tomaté especias, bálsamo, clavo de olor, gálbano, especias e incienso puro, partes iguales serán.” Moshé recibió por parte de Hashem el mandato de preparar el Ketoret o incienso, esto como vimos están conformados por cuatro elementos todos del mismo peso. Como dato curioso el gálbano conforme a la tradición rabínica, es una especia que tiene mal olor, el texto lo menciona para que tomemos conciencia que incluso las cosas puras se pueden nutrir de algo no tan puro o agradable. En el verso 34 huelga destacar que dice INCIENSO PURO. De estas dos palabras dedujeron los rabinos que en total eran 11 las especias ordenadas por Hashem, las cuales serían: especias y como esta palabra está en plural se infiera que por lo menos son dos; bálsamo, clavo de olor, y gálbano, suman 3, ya tenemos cinco. Luego el verso nuevamente dice ESPECIAS, esto es todas las mencionadas que suman otras cinco que juntos suman 10 más INCIENSO PURO suman en total 11. En suma son: bálsamo, clavo de olor, gálbano, levoná, mirra, casia, shibolet nardo y azafrán; kosht, kilufá y cinamomo (Rashi)

Dice nuestra tradición que está prohibido hacer tanto el aceite de unción como el ketoret en las medidas exactas que la Torá ordenó y quien no obedezca esta disposición, será objeto de KARET, pero si se modificara su fórmula original ya sea quitando o agregando un elemento o bien cambiando las proporciones de sus pesos, está permitido. Esto se estableció así porque tanto el Shemen Hamishjá como el Ketoret son Kadosh y no puede tener otros usos salvo los expresamente ordenados por Hashem.

*** Para las personas estudiosas y que gustan de profundizar en la esencia de las cosas, les dejo la inquietud, hay un estudioso español de nombre Iñigo Montoya de Guzmán, que en su libro La Biblia y la Cannabis, desarrolla un tema curioso que leí hace ya muchos años. En un capítulo que dicho sea de paso es el único para mi curioso e interesante, ya que el resto no es de nuestro interés por ser doctrinariamente opuestos, dice que caña aromática en hebreo se dice “Kaneh bosm” y que en hebreo tradicional se decía “kannabos o kannabus” pero que más adelante la misma Mishná unió las palabras como “kannabis” y finalmente hoy día se conoce como “CANNABIS” popularmente conocida como “marihuana”, eso es lo que dice él…


gabriEL kadmiEL

Referencia Torá Sefer Shemot comentado por el Rab Jacob Benzaquen
La Biblia y la Cannabis, Iñigo Montoya de Guzmán.

lunes 8 de marzo de 2010

MATAN TORA, LOS EREV RAV Y EL BECERRO DE ORO LA REALIDAD OCULTA

MATAN TORA, LOS EREV RAV Y EL BECERRO DE ORO
LA REALIDAD OCULTA


El relato que nos muestra la Torá acerca del becerro de oro, siempre me ha llamado a una profunda reflexión, siempre me ha motivado a investigar y ahondar en las causas que tuvo nuestro pueblo a los pies del Monte Sinaí para torcer su conducta y llevar a cabo un acto tan reprochable como el que conocemos. Me es difícil representarme en mi mente luego de haber pasado tan majestuosa manifestación con la entrega de la Torá, como seis semanas más tarde, dejaron atrás Matán Torá y se avocaron a la construcción de una representación de un animal para adorar. Quizás valga la pena recordar algunos aspectos que vivieron nuestros antepasados poco antes y durante la entrega de la Torá, si me lo permiten, me remitiré a un artículo que preparé ya hace unos años pero que vale la pena traerlo a acotación en este momento porque nos puede ser útil para ubicarnos espacial y temporalmente en los acontecimientos que de seguido vamos a comentar.

I

MATAN TORA

Al llegar el mes de Siván el pueblo de Israel se prepara para la entrega de la Torá. El primer día de Siván los Benei Israel llegan al desierto del Sinai luego de una larga travesía, sin embargo, su ánimo era el mejor y sabían que dentro de pocos días HaShem se vertería en amor hacia su pueblo y les haría entrega de tan majestuoso regalo, esperaban entonces. En este primer día de Siván el pueblo se dedicó a descansar, estaban un poco fatigados por el viaje.

En el Segundo Día de Siván Moshé subió muy temprano por la mañana al Har Sinai y el mismo HaShem le habló diciéndole que le manifestara al pueblo de Israel que El los había elegido entre todas las naciones y que si estaban dispuestos a recibir la Torá y a ser un pueblo santo que obedeciera Sus mandamientos. Obediente nuestro patriarca, descendió del monte y le dijo al pueblo: “Queréis aceptar la Torá de HaShem?” Antes que los zekenim pudieran responder, todos los judíos exclamaron con gran júbilo: “¡Haremos todo lo que nos indique Hashem!” En este segundo día el pueblo le dijo a Moshé que ellos deseaban escuchar la propia voz de Hashem entregando la Torá. La verdad el hombre muchas veces es cándido, en esta ocasión ellos de manera ingenua solicitaron al Boré Olam al Ser Supremo y Absoluto de todo cuanto hay, que ellos, un pueblo acampado en un desierto, de dura cerviz, demandaban escuchar la Voz Santa! Fue una temeraria exigencia del pueblo pero que el Precioso con su infinita misericordia accedió sin reparo alguno. ¡Qué muestra de humildad!

En el Tercer día de Siván, nuestro patriarca regresó de nuevo al Har Sinai para dar respuesta al Santo de lo que el pueblo había dicho: “El pueblo acepta recibir Tu Torá. Pero desean intensamente que Tu les hables directamente” a lo cual el Bendito haciendo gala de todo su amor, paciencia y misericordia para con ellos, aceptó. Además le dio instrucciones adicionales a Moshé diciéndole que debía hablar primero a las MUJERES dirigiéndose a ellas dulcemente y darles instrucciones pertinentes. Esto por dos razones, porque ellas son más receptivas a nivel espiritual y además porque ellas más tarde, no contribuirían en nada con sus joyas para la elaboración del ídolo que harían en la base del Har Sinai, semanas después.

En el día Cuarto de Siván, el Eterno dio precisas instrucciones a Moshé para que trazara un límite alrededor del Har Sinai para que nadie lo traspasase mientras Su Shejiná reposare sobre dicho Monte ya que entonces la montaña se revestiría de santidad y nadie, mortal alguno, podía profanarla tocándola o poniendo sus pies sobre dicho monte. Miles de miles de ángeles tomarían posesión de la montaña arrojando sobre ella santidad y reverencia, que nadie podría profanar ya que la misma Gloria del Precioso, exaltado sea, iba a descender sentado sobre su Mercaba. De igual forma indicó a Moshé que las personas se prepararan sumergiéndose junto con sus ropas en una mikvé y que se mantuvieran puras por tres días para recibirLo. La santidad que se iba a desplegar ese día era única en la historia del mundo, nunca antes había sucedido nada igual.

El día Cinco de Siván la Torá no nos indica nada de lo que sucedió, más bien nos remite al final de la Perasha Mishpatín.

El DIA SEIS DE SIVAN, por fin el día esperado. HaShem nos hizo entrega de la Torá un Shabat, día seis de Siván del año 2448, es decir hace exactamente 3.321 años!!!.

Esa madrugada HaShem había hecho llover en el Har Sinai, una suave y sutil lluvia cargada de partículas divinas para limpiar la montaña y purificar y refrescar el aire. El pueblo aún dormía porque la noche del verano había sido corta. Esa mañana temprano nuestro patriarca, condujo al pueblo al límite fijado por HaShem desde el cual debían ser observantes y no se les permitía pasar. Era tierra santa y nadie podía pasar. De pie todos ahí, temerosos y expectantes se les unieron los millones y millones de almas aún no nacidas de sus descendientes y de todas las almas de los “GUERIM” quienes aceptarían la Torá en generaciones futuras. HaShem los recibió con un poderosísimo trueno que retumbó por doquier y que hizo estremecer las más elementales partículas del alma de los presentes, además a dicho estruendo se adicionaron fortísimos relámpagos. EL Har Sinai se estaba incendiando, estaba envuelto en llamas que casi tocaban las nubes y despedía intensas nubes de humo como si fuese un gigantesco horno, su vista era impresionante, Hashem estaba haciendo arder la roca misma. Además, el sonido potente de un shofar se empezó a escuchar primero quedo y luego en aumento cada instante hasta culminar en una intensidad siquiera soportable por ser humano alguno, parecido al estridente ruido que hace la corneta de un barco, cuando anuncia puerto pero potenciado 100 veces, o mil veces más, logrando que su vibración haga temblar todo a su alrededor. HaShem hizo que una espesa nube envolviera Har Sinai e hizo inclinar los cielos hasta que ellos alcanzaron el Monte y Su Kisé Hacabod (Trono celestial) descendió sobre la montaña. Las Cuatro Criaturas Vivientes que sostienen el Trono Santo igualmente descendieron con el Más Santo de los Santos. El universo entero estaba conmocionado, siquiera podía soportar tanta gloria. Nunca antes la Mercaká del Santo había sido forzada a limites físicos solo para complacer el pedido del pueblo y solicitado a Moshé, quien como sabemos lo trasmitió así al Santo Bendito Uno, exaltado sea.

El pueblo sabía que pronto el Elokim de Israel hablaría, estaban simplemente aterrados, sus cuerpos temblaban y pensaron que si estaban tan muertos de miedo por los rayos, truenos, fuego y el sonido del shofar, ¿qué sería de ellos cuando el mismo Creador y Dueño de todo hablase? Realmente Hashem lo que estaba haciendo era preparando Su entrada, su ingreso al Har Sinai, a la dimensión física de Su creación, hecho que nunca podría hacerse de otra manera, ya que los cielos físicos difícilmente sostienen tanta gloria. Es como cuando uno va a un concierto a ver algún cantante, antes pasan videos, ponen música estridente y disparan fuegos pirotécnicos, lanzan fuego y cortinas de humo, solo que esto es artificial, creado ad hoc para alterar las conciencias de los espectadores para aumentar su frenesí. En el caso de Har Sinai, esto no era así, ya que Hashem nada tenía que demostrar ni muchos menos atemorizar a la gente per se. Sino simplemente todo ello fue la respuesta de la creación a la santidad, a Su magnificencia, a Su Gloria, era la manera como todo lo creado respondía ante lo único e insólito que estaba por ocurrir.

Entonces de manera inesperada, su temor se convirtió en pánico cuando HaShem hizo temblar la tierra y de cuajo arrancó el Har Sinai, lo sostuvo en los aires, le dio vuelta con su pico hacia abajo encima de todo el pueblo. El Har Sunai se volvió entonces transparente cual cristal y todos pudieron ver a través de él. Acto seguido en medio de grandes truenos y estruendos, el cielo se abrió y por primera vez HaShem les mostró que no había nada excepto EL. Entonces… HaShem les habló, siendo esta la primera vez en todo el tiempo que llevaba la creación, que el Más Santo de los Santos, El Santo de Israel, El Boré Olam, exaltado sea Su Bendito Nombre por siempre jamás, se dejó escuchar por oídos humanos y les dijo: “O aceptáis la Torá de Mi, o seréis todos sepultados allí”.

Esto disparó aún más el temor y el miedo de los Benei Israel y aterrorizados rompieron a llorar. En esos momentos se arrepintieron de todos sus pecados y le respondieron a Hashem que harían como El dijese. Multitudes enteras corrieron despavoridas hacia los cuatro puntos cardinales dando gritos de terror y de ansiedad, fue entonces necesario que Hashem ordenara a sus ángeles que los siguieran y los trajesen de vuelta. Por todos los rincones de las faldas del Har Sinai corrían las personas aterradas y presas del más grande temor que en sus vidas hayan sentido.

Antes de los actos portentosos que seguirán, HaShem operó milagros en su pueblo. Curó a los enfermos, los que estaban ciegos, les devolvió la vista, a los sordos igualmente el sonido. A los lisiados e impedidos, les devolvió sus facultades motoras, a todos los reestableció de su salud para que fueran testigos fieles del poder de HaShem y testigos fieles, como “REVELACION NACIONAL” de lo que seguía. Envió a sus ángeles para que sanaran a los enfermos y todos estuvieran bien de salud.

El momento deseado no se hizo esperar, la voz del Creador, del Dueño de Todo, del Santo Bendito Es, exaltado sea Su Santo Nombre, como en los mejores tiempos de su Creación, hizo retumbar y tambalear toda la estructura de la creación, cuando junto con una corte de 20 mil ángeles descendió sobre el monte. La tierra y el mismo cielo temblaron, los lagos y los ríos invirtieron su curso y los árboles cayeron y se rompieron, la creación misma se estremecía porque no podía sostener Su Gloria.

Toda la Creación guardó silencio. Entonces instantes previos a escuchar la propia voz del Innombrable; en el silencio, en la calma que precede la tormenta, HaShem dijo los Diez Dibrot, todos al mismo tiempo, de manera que los oyeron, los vieron pero no los comprendieron. Acto seguido entonces, empezó a repetirlos uno a uno para que su pueblo los comprendiera. Cuando escucharon la “voz” del Santo Bendito sea, exaltado sea Su Santo Nombre, se sintieron como si Hashem mismo los hubiese besado y les embargó tanto el júbilo y el éxtasis de tan majestuoso acontecimiento que sus almas hicieron abandono de su cuerpo y todos cayeron muertos. Sin embargo de nuevo Hashem operó un milagro y los revivió, envió sus ángeles para que los resucitaran. Al escuchar el primero de todos los mandamientos, al escuchar por primera vez el mundo creado la voz Santa del Santo de todo los Santos, del Innombrable, del Precioso, Su voz retumbó como lo haría el retumbo de un millón de truenos a la vez , haciendo sacudir todo lo creado que en esos momentos difícilmente podía sostener tanta gloria. Hashem tuvo que ordenarle a los “ángeles de estabilización” que sostuvieran la creación desde sus cuatro puntos ya que amenazaba con desintegrarse por no resistir tanta gloria. Igual sucedió cuando HaShem pronunció su segundo mandamiento y de nuevo el Santo tuvo que revivirlos. Fue entonces cuando por temor a morir por tercera vez le pidieron a Moshé que mejor no les hablase más el Santo sino más bien directamente Moshé, que ellos eran incapaces de resistir un instante más. “El Midrash nos dice que cuando Di-s habló los Diez Mandamientos en el Sinai, no había eco de la voz Divina. El Rebe de Lubavitch explica que esto era porque no había resistencia a las palabras de Di-s. Los Diez Mandamientos penetraron tan profundamente en cada hendidura de la creación que no había superficie alguna para que las palabras rebotaran para crear un eco”(Jabad).

HaShem los revivió una y otra vez salpicándoles el Rocío del Renacimiento sobre el pueblo, que es el mismo Rocío con el cual El resucitará a los muertos en tiempos futuros. Sin embargo a pesar de ser resucitados estaban débiles y entonces el Santo con gran cariño y ternura hizo llenar los aires con fragancias de especias exquisitas y ellos lograron recuperarse.

Los Benei Israel no solo escucharon la voz del Santo sino que también vieron las ondas sonoras como ellas emergían de la boca de HaShem. Las veían como una “ardiente sustancia” meciéndose en el espacio y alojándose directamente en cada uno de ellos. Cada mandamiento que emergió de la boca del Santo, viajó alrededor del campamento y luego regresó a cada uno de manera individual a cada persona para preguntarle si la aceptaba, acto seguido de ser aceptada, esta misma sustancia ardiente, grababa las palabras en la “piedra”. (El midrash dice que sobre zafiro)

Lejos, muy lejos de Har Sinai, las gentes escuchaban los truenos y el poderoso shofar y veían en el cielo que una montaña se estaba quemando, con mucho temor se acercaron a Bilam el hechicero y le preguntaron si era que venía otro Mabul (diluvio) sobre la tierra, a lo cual el hechicero Bilam les dijo tranquilizándoles: “EL mundo está en actividad porque Hashem está entregando la Torá a Su pueblo”

II

Como vimos los hechos que se dieron en esos días son difíciles de describir en simples palabras mortales, de ahí que como dije al inicio, se me hace arduo comprender los motivos que llevaron al pueblo de Israel a cambiar todo esto, a olvidarse de todo esto para plegarse de manera ligera a la elaboración de un ternero hecho por manos del hombre.

Sin embargo tenemos que ser objetivos y decir que en realidad esto no fue lo que sucedió. Las personas que estaban en ese momento viviendo dicha experiencia, no se olvidaron para nada de Matán Torá y mucho menos de tal manifestación de portento y divinidad, sino que lo que se dio fue más bien, una forma muy sutil de desviación de la adoración a Hashem. Lo que se dio no fue una abierta y frontal oposición a Hashem y mucho menos una actitud tendiente a abandonar o a rechazar lo que semanas atrás habían recibido en Har Sinai. Tampoco fue un ataque directo hacia la santidad o hacia Hashem mismo sino algo mucho más sutil y no una conducta asaz burda. Lo que se dio fue algo muy poco conspicuo que era difícil de poder percibir a simple vista.

Primero que nada tenemos que decir, que no fue todo el pueblo judío el que coadyuvó e instigó a que se dieran dichos hechos, sino más bien y en honor a la verdad, lo ocasionaron un pequeño grupo de ellos, que si bien, no siendo judíos, estaban con ellos, me refiero a los EREV RAV o multitudes mixtas como se han hecho llamar. Estas personas eran de todos los orígenes menos judíos, que salieron de Mitzraim por insistencia de Moshé Rabeinu y no por recomendación de Hashem, ya que El mismo había prevenido a Moshé que no los llevara. Pero bueno estaban mezclados con los judíos y formaban parte de ellos lamentablemente.

Estos Erev Rav no tenían la más mínima intención de de convertir a los judíos a sus cultos o creencias sino que por el contrario su objetivo principal era más bien el de REINVENTAR a Hashem, querían redefinir al Santo Bendito Uno y tratar de apartar a los judíos de sus creencias originales pero lo que era más grave: ponerlos a la sombra de una creencia espiritual totalmente diferente a la que ellos profesaban. Como vemos no era la idolatría por la idolatría pura, sino algo más profundo, más de cuidado y peligroso que la simple edificación de un casual ternero de oro.

Si profundizamos en lo que sucedió veremos que estos Erev Rav en momento alguno pidieron o insinuaron al pueblo judío que retornaran a las viejas prácticas paganas de Mitzraim o que volvieran a acoger sus dioses o bien que tomaran prácticas idólatras que ellos no tenían, ya que si lo hubieran hecho de esta manera, es muy probable que el pueblo habría reaccionado de manera violenta y en el mismo acto los hubiesen matado a todos. No podían correr dicho riesgo sino plantear las cosas de una manera distinta y nada conspicua, sino que recurrieron al engaño y se aprovecharon de la falta de madurez espiritual del pueblo de Israel, no atacaron sus creencias sino que atacaron sus mentes, lo que consistió en un estilo absolutamente novedoso para la época.

Primero que nada echaron mano de la duda, induciendo las mentes de los judíos hacia lo que ellos estimaban era más prudente hacerles ver. Que Moshé muy posiblemente había muerto o bien que de alguna manera había ofendido a Hashem y ahora no deseaba hacerles frente a ellos, que tenía tanto temor como vergüenza.

“Los Benei Israel, un pueblo de 600.000 hombres y también mujeres y niños y pequeños bebés se encontraron ellos mismos en el grande y terrible desierto, el habitat de bestias, culebras y escorpiones, sin su gran líder quien servía como su vínculo a Hashem. El Satán se presentó a los Benei Israel inquiriendo: “¿Dónde está Moshé?... “Moshé ha perecido” les dijo el Satán y de inmediato empezó a mostrarles espantosas visiones, evocando una imagen del ataúd de Moshé. Todos previeron el ataúd de Moshé suspendido entre el cielo y la tierra. Era una imagen de tan inequívoca claridad que pudieron señalarla con los dedos” (Dat Jojmat HaTora Umusar)


Esta duda caló hondo en el pueblo, además recalcaron de manera vehemente lo inusual de rendir culto a un dios sin rostro, a un dios que nadie conocía y que les era absolutamente desconocido. Este concepto de un “dios sin rostro”, en el mundo antiguo era absolutamente inverosímil, todo dios tenía que tener un rostro al cual adorar y la idea revolucionaria que estaba introduciendo Moshé de un Di-s invisible, sin rostro y solo espíritu, les parecía muy salido de contexto, debilidad que aprovecharon muy hábilmente estos Erev Rav para sesgar las creencias del pueblo de Israel. Ellos en momento alguno le propusieron a Aarón que les hiciera un ídolo que sustituyera a Hashem, sino lo que querían era un dios con un rostro, con una cara conocida, una representación de un dios de quien hayan oído hablar, un dios tangible y concreto. A quien se referían ellos con esto era precisamente a Elohim, es decir a quienes ellos conocían como creador de los cielos y de la tierra. Lo que ellos proponían era sustituir a un Di-s invisible, intangible por algo visible y tangible, cambiar a la divinidad sobrenatural por una natural y de alguna manera limitar en lo posible el poder de Di-s en la tierra. Como podemos ver claramente, los motivos que traslucían iban mucho más allá que la simple construcción de un becerro de oro.

Las gentes de la época tenían una concepción sui géneris de la divinidad, ellos creían que había una divinidad que se encargaba de todas las cosas, que se manifestaba en el rayo, en la tormenta, en el terremoto, en la lluvia, en el agua por citar unos pocos y que ellos sintetizaban como naturaleza, para ellos la naturaleza con sus distintas manifestaciones era dios y que sin problema en un momento determinado sintetizaron como Elohim. Pero cuando Moshé les vendió la idea que Hashem estaba muy por encima de la misma creación y de la naturaleza y que era muy superior a todo y además invisible, las cosas se les complicaron un poco y fueron llamados si se quiere a confusión. Moshé les dio una deidad mucho más poderosa que la naturaleza y además que no solo estaba por encima de Elohim sino que tenía nombre y que se llamaba YHVH, nombre que no conocían y que nunca habían escuchado. Para la gente común de la época tanto para judíos como para gentiles, les era difícil poder representarse esto, para ellos no fue posible poder comprender, como lo hacemos nosotros hoy día, que Elohim es YHVY!


En la antigüedad como hoy día todas las personas creen en un poder superior que controla el universo y todas sus manifestaciones. Los antiguos al poder de la naturaleza lo llegaron a conocer como Elokim. Creían sin lugar a duda, que había un orden natural de las cosas, como de hecho lo hay y que el orden natural era supremo y que no había nada más grande que él. Este concepto también se encuentra en la Torá, ya que el valor numérico del nombre hebreo Elohim es el mismo que se emplea en la palabra hebrea para decir Naturaleza: HaTeva. No por nada es que el Génesis enseña que en el principio Elohim creó los cielos y la Tierra. Elohim es el Di-s de la creación y por lo tanto el Señor y Maestro de la Naturaleza. Ante este concepto, ellos se inquietaron y se preguntaron ¿Cómo puede existir un poder mucho mayor a este? ¿Existe acaso algo con mucho más poder que Elokim? Era muy difícil para ellos sustentar alguna otra creencia y mucho menos una tan revolucionaria como la que Moshé les estaba manifestando.

Moshe Rabeinu proclama sin reparo alguno, que hay un Di-s invisible, sin rostro, que no sólo controla la naturaleza, sino que puede doblegar a su antojo las leyes de la naturaleza es decir, las leyes inmutables que, según ellos, comanda de manera única Elokim. Esto era más complicado y difícil de poder comprender de lo que nos imaginamos. Este concepto radical voló la mente de los egipcios y les sonó como un gran disparate, a pura locura. A pesar de lo que sucedió entonces, la mayoría de nosotros hoy en día no nos damos cuenta de la importancia que esta revelación tuvo en el mundo antiguo. Para que podamos comprender la profundidad de la revelación de la existencia de esta "cara" de Di-s conocido como YHVH debemos ahondar en las antiguas creencias religiosas.

En la antigüedad, no solo las personas tenían sus vidas marcadas por los dioses en los cuales ellos creían, divinidades, como vimos, que se concretizan en las diferentes manifestaciones de la naturaleza, de la Ha Teva, sino que tenían cifradas sus esperanzas en la ciencia de la astrología que los rigió por milenios. Desde los días del diluvio ellos fueron expertos en conocer el curso de los astros y sus influencias sobre la Tierra. Conocían que cada dos mil años la Tierra pasa a través de la influencia de uno de los signos astrológicos. Hoy día mucho de esto es conocido ya que desde los años 60 se habla ampliamente de ello, incluso recuerdo hasta una canción que se refería concretamente al famoso "amanecer de la era de Acuario", además de ser un signo de la venida de Mashiah, que revela las "aguas de la Torah."

Antes de esto, durante los últimos dos mil años, el signo de Piscis, el pescado estaba en ascenso. Durante este tiempo la iglesia cristiana fue la fuerza más dominante en la Tierra. La señal original de la cristiandad antes de que adoptaran la cruz era el signo de los peces. Antes del advenimiento de la era de Piscis, el signo astrológico de Aries, el carnero estaba en ascenso. El período de los Patriarcas, las generaciones de la esclavitud en Egipto, Moisés, las diez plagas y el Éxodo ocurrieron bajo este signo. Lo que es desconocido para muchos, es que mientras que el signo de Aries es hoy un carnero, en aquellos días, el signo fue el de un ternero.

El éxodo de Egipto se llevó a cabo bajo la influencia astrológica dominante de Aries, representada por el signo de un carnero, ternera o cordero. El Faraón y sus consejeros así como el vulgo común todos conocían en mayor o menor medida las fuerzas de la astrología. Ellos creían que dichas influencias las dictada desde el cielo Elokim y que dichas constelaciones eran estáticas y lo que regían lo hacían de manera exacta cada dos mil años, es decir, creían en un sistema astrológico absolutamente estático, fijo y que no cambiaba.

Contrastando con todo lo anterior, aparece Moshé Rabeinu en escena y en el palacio de Paró empieza a hablar de un Di-s único, invisible, mucho más poderoso que Ha Teva pero sobre todo que podía superar y controlar a Su arbitrio los influjos asgtrológicos con los cuales habían comulgado por incontables años. A pesar de todo y de la vehemencia de Moshé no le fue sencillo a Paró comprender a cabalidad esta nueva concepción, la cual como sabemos, tuvo finalmente que aceptarla debido a la manera compulsiva como Di-s se ha hizo mostrar.

Cuando según a sus cálculos se cumplieron los 40 días y Moshé no apareció los Erev Rav no siendo personas de una sólida fe, exigieron el retorno de las personas al conocimiento de la seguridad que les daba tener un dios visible con el que puedan estar relacionados. Por lo tanto, eligieron el símbolo lógico de la fuerza natural de la época en que se desarrollaban los acontecimientos, es decir, el símbolo astrológico de Aries, que en aquellos días era un becerro!!! Para ellos esto no era una lucha frontal ni una guerra abierta contra YHVH ni sustituir a Hashem por un dios extranjero sino que trataron de cambiar lo que significaba YHVH y reinventarLo más bien como producto del universo que El había creado en lugar de estar por encima o debajo de todas las cosas. Esto, en esencia era el mismo error cometido por Adán y Eva en el Jardín del Edén por la elección de los conocimientos sobre la vida. Adán, Eva y el Erev Rav eligieron lo tangible sobre lo intangible, lo visible sobre lo invisible y sobradamente conocemos los efectos que este cambio gravitacional logró y ha logrado en la humanidad toda como tal.

El gran pecado de la época fue el de encasillar a Hashem solo por las manifestaciones de Su fuerza, limitarlo solo a lo que era evidente, visible y palpable, cambiando como sabemos el Árbol de la Vida por el Árbol del Conocimiento, arrogándonos el derecho de manifestar abiertamente que el conocimiento del hombre es mucho muy superior a todo lo demás, incluso al mismo Misterio que Hashem encierra en si mismo. Este fue su pecado y esta debilidad fue asaz aprovechada por los Erev Rav de manera solapada y muy sutil para desviar la atención y desconectar de una vez por todas al pueblo de Israel de su Di-s, retrocediéndolo a una esclavitud si bien es cierto ya no de grilletes y cadenas pero si a una esclavitud de corte mental y sicológico.

Moshé les estaba enseñando que con Hashem ellos podían elevarse por encima de las fuerzas de la naturaleza, de los astros, del destino y de la suerte, ellos eran mandados a enseñarle al mundo entero acerca de todas estas cosas. El Di-s de Moshé significaba la elevación por encima de todo, de su destino, fundamentado exclusivamente en la fe.

Cuando el Becerro de Oro fue construido, todo esto se había perdido. La gente decidió permanecer en la esclavitud mental en lugar de mantener la liberación. Esta es la razón por la cual YHVH deseó inicialmente eliminar a toda la nación y reconstruirla a partir de cero empezando con Moshé. Si no fuera por la intervención de Moshé Rabbeinu Israel no habría sobrevivido como pueblo. Todo el curso de la historia del mundo habría sido radicalmente diferente de lo que ha sido. Por desgracia, todo esto fue quitado de nosotros debido a un error. El pecado del Becerro de Oro esclavizados de nuevo, esta vez en un ser espiritual de Egipto.

El pecado del Becerro de Oro fue un cambio mental sutil de lo desconocido a lo conocido, de la inseguridad de lo abstracto a lo garantía de lo concreto. En otras palabras, el cambio se dio porque la gente busca la seguridad en las cosas físicas y no estaban dispuestos a poner su fe absoluta en el cielo, por lo tanto, perdieron todo y no lograron obtener la seguridad que tanto buscaban. Así fue entonces y lo sigue siendo hoy día.

Hoy en día todavía tenemos muchos becerros de oro. Cada vez que ponemos nuestra fe en algo que creemos nos proveerá la seguridad para nosotros y nos de garantías que la vida continuará normalmente, de manera constante y sin demasiadas turbulencias, estamos ante nuestro Becerro de Oro personal. Lamentablemente hoy días las cosas no han cambiado mucho y seguimos detrás de los Becerros de Oro, de esos ídolos falsos que no nos darán otra cosa más que dolor y sufrimiento, amén de alejarnos cada vez más de las cosas espirituales y de Hashem mismo.

Finalmente tenemos que se concientes que los Erev Rav que caminaban con el pueblo hace más de tres mil trescientos años, siguen marchando con nosotros hoy día, solo que en vez de cansancio han tomado cada vez más fuerza. Tenemos hoy día los Erev Rav en todas partes, dentro de nuestras mismas comunidades junto a nosotros, disfrazados con inocentes vestiduras, rasgándonos internamente y conduciéndonos cada vez más al precipicio. Los tenemos en todos los países del mundo, entrando y saliendo a nuestras comunidades, buscando suelos fértiles para sus engaños, seduciendo a los incautos con palabras lisonjeras, presumiendo de grandes conocimientos pero sobre todo ejercitando lo que mejor saben hacer: LASHON HARA.

Permita Hashem que sean desterrados para siempre, que estos lobos y lobas con piel de oveja sean desenmascarados y evidenciados, que estos Erev Rav no nos hagan más daño a pesar que están terriblemente incrustados como parásitos en nuestro pueblo. Que Hashem permita a nuestras autoridades y a nosotros reconocerlos para quitarles de una vez por todas sus falaces caretas y desterrarlos, como debió haber sido desde el principio, para siempre de en medio de nosotros.

domingo 7 de marzo de 2010

UNA TRISTE REALIDAD

Nicholas D. Kristof
The New York Times

Nueva York— Resulta difícil imaginar que haya habido numerosas
divorciadas más jóvenes –o más valientes– que la chaparrita alumna de
tercer grado llamada Nujood Ali.
Nujood es yemenita, y no es coincidencia que en Yemen abunden tanto
las novias niñas como los terroristas (y ahora, gracias a Nujood, las
menores que han sido divorciadas). Las sociedades que reprimen a las
mujeres tienden a ser propensas a la violencia.
Para Nujood, la pesadilla comenzó cuando ella tenía 10 años y su
familia le dijo que se casaría con un repartidor de más de 30. Aunque
a la madre de Nujood no le agradaba el asunto, no protestó. “En
nuestro país los hombres son los que dan las órdenes, y las mujeres
las que obedecen”, escribe Nujood en la convincente nueva
autobiografía recién publicada esta semana en Estados Unidos, “Soy
Nujood, tengo 10 años y estoy divorciada”.
Su nuevo esposo la obligó a abandonar la escuela (estaba en segundo
grado) porque una mujer casada no debe estudiar. En la boda, Nujood se
sentó en un rincón, con el rostro hinchado de tanto llorar.
El padre de Nujood pidió al marido que no la tocara hasta que hubiera
pasado un año de su primera menstruación. Pero en cuanto se casaron,
escribe ella, su esposo la tomó por la fuerza.
Pronto empezó también a golpearla, dice en la memoria, sin que su
nueva suegra mostrara compasión. “Pégale más fuerte todavía”, le decía
la suegra a su hijo.
Nujood había oído que los jueces pueden dar divorcios, así que un día
se escapó, subió a un taxi y pidió ir a los juzgados.
“Quiero hablar con el juez”, son las palabras de la acongojada Nujood
que el libro cuenta dijo a una mujer en los tribunales.
“¿A cuál juez estás buscando?”
“Nada más quiero hablar con un juez, eso es todo”.
“Pero en estos juzgados hay muchos jueces”.
“Lléveme con un juez ¡no importa cuál!”
Cuando por fin estuvo ante un juez, Nujood declaró con firmeza:
“¡quiero divorciarme!”
Los periodistas yemenitas convirtieron a Nujood en una causa célebre,
y ella eventualmente obtuvo el divorcio. La publicidad inspiró a
otras, incluyendo a una niña saudita de ocho años casada con un
cincuentañero, a buscar anulaciones y divorcios.
Como pionera, Nujood vino a Estados Unidos y en el 2008 fue
homenajeada como una de las “Mujeres del Año” de la revista Glamour.
De hecho, probablemente Nujood sea la única alumna de tercer grado a
quien la secretaria de Estado Hillary Clinton haya descrito como “una
de las mujeres más grandiosas que he conocido”.
La memoria de Nujood permaneció cinco semanas como el libro más
vendido de Francia. Está siendo publicada en otros 18 idiomas,
incluyendo la lengua materna de ella, el árabe.
Pregunté a Nujood, quien ahora tiene 12 años, lo que pensaba acerca de
su vida como autora de un best-seller. Dijo que las ediciones
extranjeras no le importan mucho, pero que esperaba verlo en árabe.
Desde su divorcio, volvió a la escuela y a su propia familia, a la
cual está manteniendo con las regalías del libro.
Al principio, los hermanos de Nujood la criticaron por avergonzar a la
familia. Pero ahora que Nujood es su principal sostén, todos ven las
cosas de manera un poco distinta. “Ahora se portan muy bien con ella”,
dijo Khadija al-Salami, un cineasta que es mentor de Nujood y que me
tradujo sus palabras. “La tratan como reina”.
Yemen es uno de mis países favoritos, con una arquitectura gloriosa y
gente muy hospitalaria. Pero Yemen parece ser una bomba de tiempo. Es
un semillero para Al Qaeda, además de enfrentar una guerra
intermitente en el norte y un movimiento secesionista en el sur. No es
coincidencia que Yemen se encuentre asimismo en el último sitio en el
índice de la brecha mundial de género emitido por el Foro Económico
Mundial.
Existen un par de razones por las que a menudo terminan en
inestabilidad los países que marginan a las mujeres. Primero,
generalmente dichas naciones poseen índices muy altos de nacimientos,
y ello significa una gran cantidad de jóvenes. Uno de los factores que
se correlaciona más con el conflicto social es la proporción de
hombres de entre los 15 y los 24 años de edad.
Segundo, estos países también tienden a practicar la poligamia y
registran tasas más altas de mortalidad de niñas. Lo anterior se
traduce en menos mujeres casaderas y más solteros frustrados a los que
pueden reclutar los extremistas.
Así que educar a Nujood y darle la oportunidad de ser abogada –su
sueño– no es tan sólo cuestión de justicia. Es además una forma de
ayudar a calmar a la nación entera.
Considere Bangladesh.
Tras independizarse de Pakistán, Bangladesh empezó a educar a las
niñas de un modo que nunca lo ha hecho Pakistán. Las mujeres educadas
trabajaron en la emergente industria del vestido y en la sociedad
civil, con dichas mujeres siendo una de las razones por las cuales hoy
en día Bangladesh es mucho más estable que Pakistán.
El mes pasado Estados Unidos anunció asistencia militar para Yemen por
150 millones de dólares destinados a combatir a los extremistas. En
cambio, solamente cuesta 50 dólares enviar a una niña a la escuela
pública durante un año, y las jovencitas como Nujood pueden resultar
más efectivas que los misiles para vencer a los terroristas.

Fuente: http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=3b353284b48de991c69ac560cf87aa9e

martes 23 de febrero de 2010

LOS TRES TIPOS DE TZEDAKA

Los tres tipos de tzedaka

Nosotros sabemos muy bien lo que el término tzedaká, significa sin embargo es importante siempre repasar los conceptos y refrescar nociones a efecto de lograr mejores resultados en la vida. Nuestros jajamin, de manera muy acertada por cierto, nos dicen que existen tres tipos de tzedaka. La primera de ellas y que es comparable con el oro más puro y fino, es aquella caridad o tzedaka que una persona da en momentos óptimos, en momentos de gozo, de alegría, es decir, cuando todo en su vida marcha correctamente, que no tiene penas ni sufrimientos y Hashem le suple de todo lo que requiere y aún mucho más. Esta tzedaká se asemeja al oro más precioso y tiene el más poderoso efecto ante los ojos de Hashem y El lo recibe como un regalo grato y fragante, es precisamente como darle el más preciado obsequio o presente a un rey quien a su vez lo recibe con beneplácito. Esta tzedaka como dijimos es oro puro. ¿Y por qué? Por que sale de lo más puro del corazón, brota desde adentro de la persona sin mediar razón alguna y lo que es más importante, PROTEJE AL DONANTE DE FUTURAS CALAMIDADES Y EVENTUALIDADES. De manera tal que esta tzedaká es la más valiosa que una persona pueda dar, cuando todo lo tiene y nada necesita, se desprende de lo que tiene y otorga una exquisita tzedaká.

El segundo tipo de tzedaká es aquella que da una persona cuando lamentablemente y no quiera Di-s, está enferma. Cuando su salud se ha visto afectada por alguna dolencia y su alma y cuerpo se encuentren abatidos por dicha enfermedad que lo aqueja. Esta tzedaka puede ser comparada con la plata, ya que si bien es cierto es importante y valiosa, ha tenido que mediar una causa, un bache en su salud para que la persona la de; es dada en tiempo de necesidad, cuando la persona tiene un menoscabo en su salud.

El tercer tipo de tzedaká y que puede ser comparable al cobre es aquella otorgada mediando una enfermedad pero en grado peligroso, es decir, que aún estando la persona enferma no dio tzedaká sino que espera a que su situación empeore para darla.

La verdad nunca deberíamos esperar a que las cosas se pongan peores, sino que cuando estén mejores nos adelantemos en agradecimiento al Santo por todo lo que nos brinda a cada instante y demos de nosotros a los necesitados y menesterosos. El dar tzedaka nunca debería ser postergada, nunca nos debe doler desprendernos y darle al que no tiene. Una vez en escritos anteriores había tocado el tema de los menesterosos de manera exhaustiva, que por ellos es que nosotros tenemos lo que tenemos, es decir, que sobre la espalda del menesteroso, del hambriento y harapiento y desamparado de hogar, recae dicha carga y esa carga precisamente les cae a ellos para que nosotros NO LA TENGAMOS, de manera que cuando veamos a una persona necesitada, tenemos que estar agradecidos que Hashem nos la pone en el camino para hacer tzedaká con ella, ya que por nosotros, ella está como está, por el techo que tenemos, por los alimentos que gracias al Santo consumimos cada día, por el trabajo que disfrutamos, es decir, que todo lo que tenemos adolece el menesteroso para que nosotros lo tengamos, incluso la misma enfermedad. De manera que cuando atisbemos a una persona en la calle, pasando frío, con hambre y muchas cosas más, tenemos que tener conciencia que lo que sufre es para que nosotros estemos bien. Aclarado el punto es mandatario entonces hacer tzedaka, pero una tzedaka de ORO, no de plata y mucho menos de cobre, sino del más fino ORO.

Nuestros jajamín nos exhortan para que en Purim demos dos comidas preparadas a un menesteroso pero además nos indican que debemos dar Tzedaká… ¿cuál será su tzedaká en este Purim: de más puro y esplendente oro, de plata o de cobre?...

“Su tzedaká la precederá en el OLAM habá y le asegurará una buena reputación. Entonces será protegida del castigo en el mundo por venir.” (Otiot Rav. Akiva)

JAG PURIM SAMEAJ

gabriEL kadmiEL

LO QUE PARA NI SIGNFICA PURIM

LO QUE PARA MI SIGNIFICA PURIM

Las celebraciones judías tienen siempre una connotación muy especial ya que nos hacen actores y partícipes de las celebraciones mismas, y no objeto de simples recuerdos de ellas. Una cosa es recordar y otra bien distinta es ser actor y partícipe de una actividad. Con base en ello Purim para mi no es solo un simple recuerdo de los hechos que sucedieron hace más de tres mi años en tiempos de la reina Ester, sino hechos actuales y vivos que hoy día están sucediendo, que se están desarrollando hoy día en el escenario de la vida.

Hemos aprendido de nuestros sabios, que primero suceden las cosas en el mundo espiritual y acto seguido, se manifiestan en el plano físico, de manera tal que hoy día, como hace milenios, los mismos hechos son re-vividos y actualizados. Esto quiere decir que los decretos que hay sobre nuestro pueblo y sobre cada uno de nosotros pesan en demasía y que hoy como ayer, solo dependemos de la misericordia de Hashem para que dichos decretos sean anulados. Conforme nos acercamos a Purim tenemos que ser cada vez más y más concientes del gran milagro que ocurrió allí, de cómo el clamor entero de un pueblo, y cuando decimos clamor de un pueblo, hacemos referencia inclusive a los niños, que con escasos años, su neshamá se inflamó de temor pero sobre todo de clamor y arrepentimiento por el inminente exterminio al cual estaban siendo objeto. Todos, hombres, mujeres, niños, ancianos, enfermos, doblaron rodillas y clamaron, lloraron y ayunaron por tres días para que Hashem tuviese misericordia de ellos y en el cielo se anulara dicho decreto de exterminio y no venciera el mal.

Hoy día tenemos igual oportunidad de poder ayunar y pedirle al Santo Bendito Uno que igualmente anule los decretos que pesan sobre el pueblo de Israel y sobre nosotros mismos. Tenemos una vez más esa oportunidad de oro en puertas y tenemos que aprovechar dicha ocasión. El ayuno siempre atrae la atención del Santo, El sabe que somos débiles y que el alimento nos da sostén y que el pasar hambre no es nada agradable, quizás por eso tenga tanta fuerza. En esta oportunidad, en el año 5770 Purim cae en Motzei Shabat, razón por la cual el ayuno recae sobre el día jueves anterior. Este ayuno debe ser tomado con mucha atención pero sobre todo con mucha devoción, como un instrumento o una puerta que se nos abre para salir adelante, es una preciosa oportunidad de volver a ser actores y partícipes de tan magno acontecimiento. Las personas que no puede hacer el ayuno por razones médicas, pueden perfectamente hacer ayuno de otra cosa, verbigracia: de silencio, de ver el “tontizador” (televisor), de hablar por teléfono, de la computadora, de Internet, en fin de todo aquello a lo cual estamos acostumbrados y nos ha generado una fuerte dependencia, de manera que nuestra carne se sienta abatida por la austeridad bien de alimento o bien de alguna de las cosas que hacemos a diario casi de manera adictiva.
De tal manera que nuestro clamor a Hashem ascienda de una manera sincera y diáfana, no obligada per se, porque si hacemos un ayuno solo por pasar hambre y mortificarnos a cada instante del hambre que tenemos, lo mejor es no hacerlo, tiene que salir del corazón y no del estómago, eso es lo más importante.


Ahora bien, conociendo todo esto, he llegado a algunas conclusiones y he puesto en práctica algunas cosas que estimo importantes. Primero que al ser actor de la celebración, tengo capacidad de actuar, de poder hacer algo y no soy un simple espectador más y esto me permite revivir en tiempo real lo que sucedió hace más de tres milenios. Así las cosas nuestro ayuno y súplica de estos días culminando con la lectura de la Meguilá, es una abierta súplica a Hashem por la existencia y permanencia misma de nuestro pueblo, para que nos libre de tantos y tantos peligros a los cuales nos vemos enfrentados, tanto visibles como invisibles que es aún peor. De igual manera para que Hashem revoque aquellos decretos que pesan sobre nosotros y sobre nuestras familias que nos están causando tanto dolor.

Igualmente, para que Hashem elimine, quite, aparte, destierre y extermine a nuestros enemigos actuales, tal como lo hizo con el rashá de Hamán y su entera familia en los tiempos del rey Ajashverosh.

Este Purim es especial ya que retoma las energías salientes del Shabat que aún no se han agotado, las energías frescas y remozadas como el rocío del amanecer; las retoma y las funde con una celebración, pero no con una celebración cualquiera, sino con una celebración que tiene que ver con la misma existencia del pueblo de Israel, de manera tal que debemos aprovechar al máximo estas energías tan poderosas para pedir por nuestro pueblo y por la victoria de cada uno de nosotros sobre nuestros enemigos. De la misma manera como lo hizo el pueblo de Israel y sus actores de entonces, Mordejai y la Reina Ester, de esa misma manera, si sabemos aprovechar bien esa energías, lograremos los mismos resultados de hace más de tres milenios, que es el rescate y la reivindicación del pueblo de Israel de sus detractores y la caída y destrucción de todos nuestros enemigos y la victoria innegable del Pueblo de Israel!!!.

Purim para mi significa la Misericordia de Hashem actuando en su máxima expresión, significa el oído del Santo prestando atención a las cosas del hombre; significa ayuno, significa clamor, significa teshuvá, significa de alguna manera mortificación del cuerpo y del alma empero, significa también VICTORIA, júbilo, gozo, alegría, gloria, fama y triunfo en nuestras vidas y en la vida de nuestras familias y sobre la vida de nuestros enemigos.

Que este Purim sea de mucha bendición para cada uno de ustedes, larga vida al pueblo de Israel y que todos nuestros enemigos, los suyos y los míos mis amados de Hashem, sean vencidos y entregados y puestos a nuestros pies como tiene que ser.


Jag Purim Sameaj

gabriEL kadmiEL

martes 16 de febrero de 2010

PEDIR JUSTICIA

PEDIR JUSTICIA

Nuestra naturaleza imperfecta por el pecado siempre se desliza hacia extremos curiosos. Uno de ellos es el errado discurso de solicitarle a Hashem justicia hacia un fulano o sutano, dejando de lado siempre nuestra misma naturaleza imperfecta, que incluso, es óbice, para que otros pidan lo mismo sobre nosotros. Lastimosamente nos irrogamos el equivocado derecho de pedirle al Santo Bendito Uno que por nuestros méritos, que siempre creemos son muchos, haga justicia –y bien severa por cierto- sobre fulano o sutano, que sin piedad se juzguen sus actos porque estimamos no tiene méritos ante Hashem. Esto definitivamente es un proceso discursivo absolutamente subjetivo, ya que en nuestra mente nos representamos que podemos y tenemos el derecho de pedirLe a El justicia. Es importante sin embargo conocer lo que al respecto nuestros sabios nos han legado. En el Sefer Meam Loez podemos claramente encontrar una respuesta a este asunto.

“Existe una regla que si una persona reza por otra y necesita lo mismo que ésta, la que reza recibe primero aquello por lo que pide” Y viceversa. Si una persona maldice a otra, y busca la justicia divina, sus palabras se oyen en el cielo. Aunque se trate de una buena persona, de todos modos se le castiga antes que a la persona que recibió la maldición. Si una persona busca el castigo divino contra otra persona aquella también ha de sufrir. Si un ser humano tiene la osadía de pedirle a Di-s que juzgue a otro, todas las acciones del primero son examinadas con cuidado y todos sus pecados son tomados en cuenta” Mean Loez Tomo III, pag 12.

Por lo tanto ninguno de nosotros podemos, en virtud de ser igualmente pecadores, pedir justicia por nadie. Hashem es el Juez Justo y sabrá el momento preciso y concreto de hacer caer el peso de Su justicia sobre una u otra persona. De igual forma si la persona por la cual demandamos justicia es un rashá, tarde que temprano sus mismo actos lo harán meritorio de sus causas, así que el pecaminoso siempre recibirá su merecido. De todo lo anterior concluimos que no podemos pedir justicia ante Hashem por nadie, ya que primero son ventilados nuestros actos.

gabriEL kadmiEL


FUENTE: Meam Loez