viernes, 27 de mayo de 2016


EL FUNDAMENTO DEL KASHRUT

A propósito de: ”Sed santos porque Yo Soy Santo” (Vayikrá 20:26)

Normalmente tendemos a pensar que el fundamento del kashrut está íntimamente relacionado de una manera directa con la medicina o bien con todo lo relativo a la higiene, sin embargo nada más lejos de la verdad. Lo que Hashem deseó o mejor dicho, ordenó con respecto al kashrut tenía implícito lograr un estado de santidad, es decir, la sumisión del hombre a la Ley Moral de Hashem.  Lo anterior desde luego que no excluye de manera alguna la válida posibilidad o incluso la probabilidad de que la sana observancia de las Leyes dietéticas tengan una incidencia directa sobre la salud y la vida en sociedad del pueblo judío, tanto de manera individual como en su colectividad plena. Esto es vital para comprender el fundamento del kashrut.

Este tema es exquisitamente trabajado por el Dr. I. Grunfeld quien fuera Juez del Alto Tribunal Rabínico de Londres.

El Dr. Grunfeld en su interesante artículo titulado: LA FILOSOFIA DE LAS MITZVOT: EL SOMETIMIENTO HUMANO A DIOS nos dice: Hemos tratado de reflexionar sobre las bases filosóficas de las Leyes Dietéticas judías, y hemos expuesto algunas de las explicaciones brindadas por pensadores judíos embarcados en diversas corrientes del pensamiento: moralistas, simbolistas y místicos. Pero aún cuando todo lo que la especulación del pensamiento humano pueda decir sobre esta materia ya esta dicho, queda todavía un aspecto fundamental que debe ser subrayado: la exigencia de las Leyes Dietéticas -o cualquier otra Ley de la Torá- de nuestro acatamiento, no se basa en especulación nuestra de ninguna Índole, ni en nuestra capacidad de entender finalmente los motivos Íntimos de estas leyes. La razón fundamental de la validez de las Leyes Dietéticas es el simple hecho de que Dios las ha ordenado”  Con base en esta cita podemos concluir que el fundamento de la Leyes Dietéticas es el mandato divino, son una exigencia del   Santo hacia sus criaturas como una base sólida de Su amor y misericordia hacia nosotros. El, como creador de todas las cosas, sobradamente sabe lo que nos conviene y no nos conviene, de manera tal que autoridad de más tiene para decirnos lo que podemos comer o no podemos comer. Esto nos queda más claro aún en esta otra cita del mismo Dr. Donde se refiere precisamente a un asunto de Pesaj:

(*): "...respecto de la prohibición de jametz en Pésaj, el hecho de que Israel no haya tenido tiempo de abastecerse para el largo viaje a la Tierra Santa tiene un profundo significado simbólico; porque un líder humano jamás se habría arriesgado a conducir al desierto un pueblo de dos millones de almas sin proveerse debidamente de alimentos . El hecho de que hayan salido de Egipto sin tales provisiones demuestra, pues, que la redención de nuestro pueblo del cautiverio de Egipto no fue el resultado de un bien preparado levantamiento de una minoría oprimida, sino que se debió sola y exclusivamente a la intervención directa de Dios. <<Acordaos de este día, en el cuál salisteis de Egipto, de la casa de la servidumbre; porque con mano poderosa os sacó el Señor de aquí; por tanto no se comerá (en él) pan fermentado>> (Éxodo 13, 3). Por lo tanto los judíos, al observar la prohibición del jametz en ese día, expresan su convicción y su reconocimiento de que la esencia y el destino de su pueblo radica solo en la conducción de Dios. Esto explica también las graves consecuencias que la Ley Judía impone a quien comiera jametz en Pésaj; porque quien quebranta esta ley demuestra con ello que se niega a reconocer la conducción Divina en la historia de Israel..." (*) ( Dr. Dayan I. Grunfeld:  Un Símbolo, Individual

Como podemos ver  en la cita la obediencia y el sometimiento al kashrut no es solo un asunto ateniente a salud o a higiene como dijimos, sino que está más ampliamente referido a aspectos que tienen que ver con el  principio de obediencia de todo judío y el sometimiento al Di-s Uno y Único, dueño de todas las cosas que vemos y aún de las que no vemos. Es un sometimiento a la Ley Moral dada por Hashem. Y este sometimiento en la mayoría de los casos no necesariamente está íntimamente relacionado con aspectos estrictamente materiales, corpóreos, sino más bien espirituales, por lo tanto si consumimos alimentos que van contra la ley no solo enfermamos el cuerpo sino que lo hacemos también con nuestra vida espiritual. Este es el orden  que normalmente seguimos pero en realidad es de manera inversa: por el consumo de alimentos no ajustados al kashrut, enfermamos nuestro espíritu y por ende enfermamos nuestro cuerpo. Esto es muy importante y debemos tomarlo muy en cuenta. Hashem en el fondo lo que perseguía era que no solo las personas no enfermaran del alma y del espíritu y de su cuerpo y eventualmente muriera, sino más bien “Su propósito es el auto-dominio completo del ser humano” (El autocontrol y la educación moral Dr. Grunfeld)

Hashem no desea que seamos autómatas, que hagamos las cosas solo porque están prohibidas, sino que primero tomemos conciencia de ello y luego sometamos nuestros instintos y deseos, que hagamos las cosas no por prohibidas, sino porque vencimos a las tentaciones, porque logramos superar los deseos impuros de hacer algo. Esto es sumamente importante y debemos prestarle una especial atención.

“Al observador superficial podría parecerle que la gente que no obedece la ley es más libre que quienes se someten a ella, puesto que puede seguir sus propias inclinaciones. Sin embargo, en realidad esas personas están sujetas a la más cruel servidumbre: son esclavos de sus propios instintos, impulsos y deseos. Por lo tanto, en el ser humano el primer paso hacia la emancipación de la tiranía de las inclinaciones animales es la sumisión voluntaria a la ley moral. La compulsión de la ley es el principio de la liberación del hombre, o para expresarlo en la terminología Rabínica: "Ninguno es libre, excepto quien actúa de acuerdo a la ley". Es así como el concepto fundamental de la Ética judía, la santidad, está ligada inseparablemente a la idea de la ley; y las Leyes Dietéticas ocupan un lugar céntrico en ese sistema de disciplina moral que es la base de todas las leyes judías”. (Ibidem)

A este respecto Hirsch nos dice: “Di-s reguló nuestra comida mediante leyes para que no enfermemos físicamente. Sus palabras fueron muy explícitas. Si has comido alimento prohibido y absorbido éste a tu sistema puede que estés mejor alimentado, pero el instinto animal surgirá con mayor fuerza dentro de ti y tu cuerpo se pondrá más lento... tu personalidad moral se verá enfrentada a una batalla aún más violenta y estará menos preparado para luchar contra el mal. La Torá dice así: “Estos alimentos son impuros para ti”. Si os ponéis impuros seréis menos capaces de lograr vuestra misión santa, deberíais realmente ser “hombres de santidad”... ¡porque Yo, Quien debería ser vuestro único Di-s Soy Santo” (citado por Jacobo Benzaquen Sananes en El Libro de Levítico pag. 171)

De esta manera quizás nos quede mucho más claro a cuál es el concepto de santidad que HaShem se refiere cuando estemos prestos a consumir un alimento: que es nuestra obligación ser santos porque El Es Santo. Y este grado de santidad no solo compete a las grandes personalidades, ni a los rabinos, ni a los jajamín sino nos compete a todos por igual, a todo el pueblo judío sin distingos, a todos por igual. Debemos tomar muy en cuenta que las Leyes Dietéticas tienen una influencia absolutamente provechosa en la estructura moral y espiritual del hombre y no solo en su salud física, en la salud del cuerpo o en la salud pública enmarcada en la higiene. Este concepto va mucho más allá de ser simples normativas  atenientes a la salud y a la higiene, sino que compete a la misma esencia del hombre como tal y con su relación con su Creador. Hashem en reiteradas ocasiones así lo deja ver cuando de manera específica se refiera a las leyes dietéticas como  puras y a “impuros” aquellos que no las cumplen, no dice que se enferma o que va contra la salud pública, no dice impuros. “Por tanto vosotros haréis diferencia entre animal puro e impuro, y entre ave pura e impura; y no contaminéis vuestra persona  con los animales, ni con las aves, ni con nada que se arrastra sobre la tierra, los cuales os he apartado por impuros. Yo vuestro Señor Soy Santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis Míos” (Vaikrá 20:25-26)



 Y el verdadero sentido de este pasuk es: “. Por supuesto que no lo hace en el sentido de que la sola abstinencia de alimentos prohibidos hace santo al hombre; pero sí en el sentido de que ello contribuye a que sea mucho más fácil volverse santo...Este, y ningún otro, es el significado de lo que indica la Torá en Vaikrá 20:25-26” (El autocontrol y la educación moral).





De éste pasuk citado y de  otros pasajes similares (véase Vaikrá 11: 41-45 y Devarim 14:21)  es fácil darnos cuenta  por su conspicua y destacada evidencia, “ que el enfoque meramente higiénico en la interpretación de las Leyes Dietéticas es erróneo desde su mismo principio. La salud física y la longevidad pueden ser efectos secundarios del cumplimiento de lo prescripto por estas leyes, pero no pueden ser consideradas en la categoría de "razones de los preceptos" en lo que a las Leyes Dietéticas concierne”. (La Visión Mística, Santidad y Pureza, Dr. Grunfeld)



Espero mis estimados javerim y javerot, amados todos de Hashem, que este pequeño aporte contribuya a que modifiquemos por completo nuestro concepto acerca del kashrut y  en adelante comprendamos que Hashem nos quiere puros, nos quiere “santos” por “EL es  Santo”.



Gabriel























 SHALOM BAIT



Hoy día todos sabemos lo que es campo de batalla, es aquel sitio donde se libra una guerra, Hay otro sitio en donde muchas veces esto sucede sin siquiera percibirse, sin llamar la atención siquiera de sus vecinos. Me refiero al matrimonio. Grandes campañas se libran en el seno del hogar sin ser conspicuos. Hoy día lastimosamente esto es más frecuente ya que las parejas jóvenes a la hora de contraer matrimonio, tenían en mente metas y objetivos bien distintos a los que finalmente se encontraron. Muchos, sobre todo los varones, sustentaron su matrimonio sobre la preeminencia de los deseos y de la satisfacción de los mismos, dejando muy por detrás otros objetivos, especialmente los relativos a la pareja como tal y a las necesidades afectivas de sus parejas. 

Muchas veces los varones somos bien parcos y dejamos de lado ese romanticismo, esa delicadeza que prima en las mujeres y muchas veces somos los responsables de que el tedio, el aburrimiento y la rutina se apoderen del matrimonio.  

EL matrimonio de por si es difícil, dos personas nacidas de hogares distintos, que se criaron de manera distinta, con educación y costumbres dispares, un día se  conocen por x razón y de manera arbitraria un día deciden que son el uno para el otro y que pueden pasar el resto de sus vidas juntos. Esto es posible lograrlo si siempre la llama, la chispa del primer momento se mantiene viva, se mantiene ardiendo y se hace todo lo posible para que no se extinga. Es responsabilidad de ambos llevar la relación siempre a buen puerto día a día, ya que siempre he sostenido que el matrimonio se hace a diario, cada noche que uno reposa en el lecho y duerme, puede estar seguro que está casado, el día siguiente uno no sabe. Por eso afirmo que el matrimonio se hace o deshace a diario. 

La relación de pareja es una de las cosas más difíciles que existe, nosotros los hombres tenemos prioridades absolutamente distintas a las de las mujeres pero ahí precisamente consiste el quid del asunto, en tratar de armonizar todas esas prioridades para lograr el Shalom  Bait de la mejor manera posible. La ciencia moderna ha comprobado que hay grandes diferencias a nivel cerebrar entre unos y otros. Mientras los hombres utilizamos más el lado izquierdo del cerebro que tiene que ver con la capacidad de pensar y de razonar en frío, con las matemáticas, con el habla, etc, las mujeres tienen más desarrollado su lado derecho, que tiene que ver con el “sexto sentido” que llaman, con la ternura, con la captación de sensaciones por vías distintas a las que tenemos los hombres, de manera tal que si nosotros solo funcionamos con base en la lógica y ellas con base en los sentimientos, tenemos dos planos absolutamente opuestos que a la postre pueden ser campos de grandes batallas, sitios que donde la conciliación y la transigencia quizás no sean coincidentes. 

Por eso, el diálogo sincero, ameno y no la retórica ni los discursos imperativos, son los que deben primar siempre. Cuando las posiciones están asaz encontradas, a veces lo mejor es cambiar de tema y dejar la discusión para otro momento más oportuno, cuando la tensión baje y ambos estén de mejor ánimo. Por experiencia propia nunca es buen momento de tomar decisiones o de discutir, cuando el hombre recién llega de su trabajo. El viene cargado de todas las cosas del trabajo, de las tensiones, de su jefe, del tráfico y no es conveniente que la esposa lo aborde con más cosas cotidianas, ni de los pormenores del día con los niños y el hogar. Lo mejor es esperar después de la cena u otro momento más oportuno. Igual para el esposo, su mujer ha tenido un día pesado en casa, ha batallado con los niños, con los quehaceres en fin con todas las cosas del hogar, que quien no las haya hecho, nunca podrá saber lo que trabaja una mujer. Tampoco es buen momento para contarle a la esposa, los pormenores del trabajo y todas las tensiones a las cuales fue sometido a lo largo del día. Lo mejor, lo más sabio es hallar un momento oportuno a que ambos estén serenos, tranquilos pero especialmente receptivos al diálogo y a la conversación productivos y recuerden esto mis estimados varones, nunca y les repito nunca, empiecen una discusión o cualquier tema delicado mientras sus amadas esposas están en estado de nida. No es de sabios hacerlo y eso es parte de las cosas que todo hombre debe primero comprender y aceptar en su matrimonio.



Siempre que toco este tipo de temas, traigo a colación las sabias palabras de un amigo que ha sobrevivido a más de cincuenta años de matrimonio. Recuerdo que al preguntarle del éxito de su matrimonio, me dijo que él lo había fundado sobre tres cosas: paciencia, respeto y silencio. Paciencia para tolerar, para poder suavizar muchas de las cosas, para poder comprender a su esposa. Respeto porque nunca traspasó los límites faltando al respeto a su esposa o bien irrespetándola de alguna otra forma. Y finalmente, el silencio, recuerdo que me dijo que a veces es mejor el silencio ya que una palabra no dicha, puede salvar un matrimonio.



Muchas veces el orgullo tonto es agente importante en la relación de pareja, todos nos equivocamos y no tomamos siempre las mejores decisiones y tenemos que ser humildes en aceptar que nos hemos equivocado y que es momento de pedir perdón. El solo hecho de pedir un perdón no significa que hemos perdido nuestros derechos, simplemente aceptamos que no somos tan perfectos como creemos ser y que nuestro cónyuge merece una disculpa por nuestro actuar. Pero muchas veces el orgullo tonto nos impide hacerlo y la tensión se va acumulando día a día hasta llegar a un punto asaz inmanejable y en donde es ya casi imposible poder echar marcha atrás y resolver las cosas. 

El diálogo productivo, apartado de discusiones bizantinas y acaloradas, que no dejan nada, es lo mejor que una pareja puede hacer para resolver las diferencias de todos los días. Todos los días los que estamos casados tenemos diferencias, aunque leves, con nuestros cónyuges, de ahí que debemos más bien aprovecharlas para madurar y resolverlas de la mejor manera. Los hombres decimos que las mujeres son imposibles, que son inaguantables, ellas por su lado dicen lo mismo de nosotros, la verdad AMBOS LO SOMOS.  

Finalmente hay algo importante que una vez escuché decir a una persona, “nunca te duermas disgustado con la pareja, que sus diferencias nunca lleguen hasta el otro día” Esto en verdad lejos de ser una receta, es un sabio consejo ya que ello nos obliga a terminar un día en paz y a comenzar otro con el Shalom que debe primar en todo matrimonio.





gabriel

Parashat "Behar"



En esta ocasión: El Arte de Compartir



La sección de la Torá que se lee esta semana, se llama "Behar". En uno de los versículos que la integran consta la siguiente expresión: "Cuando empobreciere tu hermano, y extendiere a ti su mano, lo ayudarás, tanto al forastero, como al residente, y vivirá contigo". (Levítico 25: 35)



1La citada declaración implica que no se debe dejar caer al prójimo, a tal punto que le sea difícil levantarse. Es menester ayudarle en el momento en que él tiende su mano.



Para comprender la gravitante relevancia que alcanza esta disposición asignada, citaremos una alegoría:



Un burro se hallaba en el camino circulando con la carga que estaba dispuesta sobre su lomo. De pronto, el animal tropieza inesperadamente con un obstáculo que se hallaba en su itinerario, tras lo cual comienza a desestabilizarse y tambalear.



Antes bien, si alguien estaba presente cuando el desafortunado desenlace tuvo lugar, en el momento de contemplar la escena, puede apresurarse y tratar de sostener al animal impidiendo su desplome. Luego acomodará la carga que tiene sobre su lomo y como resultado de ello, el burro se reincorporará al instante. Pero si este individuo que observa no se da prisa, y el cuadrúpedo cae, tampoco entre cinco lo podrán levantar.



2En otras palabras, no hay que aguardar hasta que nuestro prójimo caiga, a tal extremo que necesite ir a golpear a las puertas de las casas para pedir limosna. Es menester ayudarlo antes de que eso suceda.



UN EJEMPLO



Esto que hemos dicho se asemeja a un individuo que caminaba por la calle, la cual se encontraba en muy mal estado, y llena de barro, por causa de las precipitaciones caídas. De pronto, advierte que a unos metros, otro sujeto avanza entre el lodazal, pero comienza tambalear y perder el equilibrio.



Alguien que se hallaba más lejos, y por lo tanto imposibilitado de llegar a tiempo, le hace una señal al que avanzaba sin problemas, para que tienda una mano al que flaqueaba. De ese modo, ayudándolo a mantener el equilibrio, evitará que caiga al barro. Sin embargo, el sujeto que caminaba plácidamente le respondió sugiriéndole que se despreocupe del tema, pues si eso llega a suceder, él se encargará personalmente de levantarlo, y ayudarle.



Mientras el que se encontraba cerca intercambiaba estas palabras con el que se hallaba más lejos, el que estaba desestabilizándose cayó al suelo. En ese momento, desde su cabeza hasta sus pies se llenaron de barro, también su boca, sus ojos, su cuerpo y sus ropas, a tal punto que se tornó irreconocible.



REFLEXION



Es posible que el individuo en verdad haga lo que dijo y acuda en su ayuda, cumpliendo con su palabra. Existe la posibilidad de que, tal lo asegurado, vaya a socorrerlo y efectivamente consiga que se reincorpore nuevamente. También es factible, que se ocupe de lavar al hombre, y a las ropas que llevaba puestas, las cuales quedaron hechas un desastre. Pero con todo eso, no logrará recuperarlas siquiera a un tercio, de la situación de impecabilidad en la que se hallaban antes de sumergirse e impregnarse en el lodo. Además no podrá de ningún modo restaurar el disgusto que su prójimo debió soportar por la caída, y los golpes sufridos al desmoronarse su cuerpo contra el suelo.



En una situación de este tipo ¿qué mérito puede atribuírsele a aquel que socorrió al individuo luego del tropiezo, cuando bien podía haberlo evitado sin ningún tipo de impedimento, a través del solo hecho de tenderle una mano para que se apoye, y pueda mantener así la estabilidad?



Por el contrario, en vez de un acto de bien, le será considerado como una infamia, ya que al haberlo podido evitar, y no lo hizo, él mismo fue el causante de la caída de su prójimo. Por esta razón, el versículo declara: "Cuando empobreciere tu hermano, y extendiere a ti su mano, lo ayudarás, tanto al forastero, como al residente, y vivirá contigo".



MORALEJA



Queda claro, que al auxiliar al prójimo antes de que caiga totalmente, permitiendo que se restablezca, uno le está devolviendo la vida, por eso el versículo menciona: "y vivirá contigo". Es decir, tú le haz devuelto la vida, y le has impedido la muerte. Ya que aquel que empobrece, quedando sin dinero, es considerado como un ser inerte, sin vida.



La razón expuesta, es la que da origen al enunciado: "La caridad salva a la persona de la muerte". Esto es tanto para el que da, como pare el que recibe. Pues, aquel que salva a otro, él mismo será salvado por el Todopoderoso, "medida por medida". Resulta que ambos se benefician.



NUEVO PARADIGMA



A continuación, tendremos la ocasión de apreciar un caso patético que aclarará aun más lo recientemente enunciado.



3Rabí Jía y Rabi Iosef iban por el camino. En un tramo del mismo, se toparon con un monte. Allí divisaron dos hombres que igual que ellos, se desplazaban a pie. Entretanto, llegó al lugar un tercer individuo, que se dirigió a los otros dos y les suplicó: "Denme por favor un poco de pan para comer, pues ya van dos días que me encuentro perdido por el desierto y no he comido".

Uno de los sujetos, se hizo a un lado, extrajo las provisiones que había traído para el camino, y se las dio. El hombre que había llegado hambriento comió, bebió y pudo restablecer sus energías.



En tanto, el compañero del que fue generoso y dio al menesteroso, le dijo: "¿qué harás cuando necesites alimento, porque yo comeré lo mío, y no te voy a dar a ti?".



El otro le respondió: "¿acaso piensas, que en tu comida me baso para ir por el camino?".



SE PROSIGUE



Luego del citado intercambio de palabras entre los dos compañeros de viaje, el que había sido generoso con el pobre, se sentó a su lado, para hacerle compañía. Permaneció allí, junto a él, hasta que acabó de comer. A continuación, lo que sobró, también se lo entregó, para que disponga de víveres durante el resto del trayecto que aun debe transitar hasta llegar a la zona habitada. Seguidamente, el menesteroso se despidió y prosiguió se viaje.



En ese momento, Rabí Jía dijo a Rabí Iosei: "El Todopoderoso no quiso que este precepto sea realizado por nuestra vía. Posiblemente, porque algún decreto severo ha sido sentenciado en el cielo sobre este hombre, y el Todopoderoso le presentó esta oportunidad de hacer un grandioso acto de bien, para salvarlo a través del mismo".



Los hombres siguieron caminando, y también lo hicieron los eruditos detrás de ellos. En un tramo, el que había dado sus provisiones al mendigo, se sintió agotado, a causa del hambre.



Al contemplar la escena, su compañero le dijo: "¿Acaso no te advertí que no des de tu pan a otra persona?".



Al escuchar eso, Rabí Jía propuso a Rabí Iosei: "Nosotros tenemos alimento, démosle para que coma".



Rabí Iosei le respondió: ¿Tú pretendes quitar de él el mérito?.



Debe tenerse en cuenta que el mérito suyo se tornará más grande, si en un momento de sufrimiento y aflicción como el que atraviesa, no se arrepiente de la bondad realizada. Además, de este modo logrará salvarse de la sentencia que fue decretada sobre él en los cielos,



Merced a estos padecimientos que le sobrevienen luego de la inmensa obra de bien que realizó, se adjudicará el derecho de que el decreto que ha sido sentenciado sobre él, sea abolido, y pueda conservar su vida.



El sabio continuó con su reflexión: "Vayamos a ver, pues en el rostro de este hombre con seguridad se deben notar ya signos de muerte, lo que sería el inicio de la manifestación del decreto que recayó sobre él".

Entretanto, el individuo se sentó debajo de un árbol, y quedó profundamente dormido. Por su parte, el compañero se alejó de él, y tomó otro camino.



Rabí Iosei dijo a Rabí Jía: "Ahora posicionémonos para ver, pues seguramente el Todopoderoso quiere hacerle un milagro". Los sabios buscaron un sitio para pararse allí y aguardaron.



Breves instantes más tarde, una fiera salvaje se hace presente en el lugar. El feroz animal mostraba signos de un total enfurecimiento, y en ese estado, avanzó, hasta quedar junto al cuerpo de aquel que dormía.



Rabí Jía dijo a Rabí Iosei: "¡Pobre hombre, seguramente ahora morirá!".



Rabí Iosei le respondió: "Dichoso ese individuo, pues el Todopoderoso le hará un milagro".



EL DESENLACE



En ese preciso instante, bajó de un árbol una peligrosa serpiente que pretendía matar al sujeto. Pero la fiera salvaje se abalanzó sobre el reptil, acabando con su vida. Luego de esto, el feroz animal volteó su rostro y se fue.



Rabí Iosei dijo a Rabí Jía: "¿No te dije que el Todopoderoso quería hacerle un milagro, y no le quitemos a ese sujeto el mérito dándole de comer?".



En eso, el hombre despertó, se puso de pie, y continuó la marcha.



Los sabios, fueron tras él, lo llamaron, y le proveyeron alimentos y bebida. Cuando hubo acabado de saciar su hambre, le mostraron la serpiente, y el milagro que el Todopoderoso le había hecho.



Rabí Iosei dijo: "Dichosa la tzadaka –caridad- que salva de la muerte".



ENSEÑANZA DERIVADA



La fuerza de la caridad a través de dinero u otras utilidades, otorgada a una persona en momentos cumbres, es implacable. No obstante, debe tenerse en cuenta que también son necesarias para la persona otras cosas, además de los elementos mínimos que le permiten conservar la vida.



Por ejemplo, un individuo que no tiene un techo, o dinero para pagar sus gastos básicos, puede llegar a sentirse muy desanimado, pues son estos factores, determinantes en la vida de la persona. La "tzadeká", tiene poder suficiente, como para ayudar al individuo a superar esos momentos, y provocar que su situación se revierta.



UN CASO EJEMPLAR



4Rabí Iosei Aglili se había casado con su sobrina, la hija de su hermana. Ella, en vez de tratarlo bien, y de acuerdo a su status de erudito reconocido por los más grandes sabios, lo avergonzaba delante de sus alumnos. Ellos dijeron a su maestro: "Rabi: abandónala, pues no te respeta, ni se adecua a tu honor".



El erudito les respondió: "El importe que fue declarado en el documento de casamiento –ketuvá-, y que le tendría que abonar en caso de divorcio es muy alto. No está dentro de mis posibilidades pagar esa suma".



Los alumnos escucharon la respuesta, y comprendieron la situación de su maestro.



Un día, él (Rabí Iosei Aglili) tras la terminación del estudio en el "Beit Hamidrash" (salón donde se estudia), dijo a su amigo Rabí Elazar ben Azaria: "Rabi, subamos a mi casa a comer".



Rabí Elazar ben Azaria aceptó el convite. Ambos ingresaron a la vivienda, y de inmediato la mujer del anfitrión apareció en escena, mostrando un rostro de enojo, tras lo cual se retiró. Ella actuó como una mujer cruel, que prepara la comida a su marido, y en el momento de sentarse a la mesa para comer, lo recibe de mala manera.



Rabí Iosei Aglili observó aquella cacerola que se hallaba sobre el "kiraiim" (cocina de la época). Enseguida preguntó a su esposa: "¿Hay allí algo para comer?".



La señora respondió a su esposo: "Hay unas verduras hervidas".



El marido fue hasta donde se hallaba la cacerola, la destapó, y aparecieron frente a sus ojos, deliciosas presas de pollo.



Rabí Elazar ben Azaria comprendió enseguida la situación que se vive en la casa. No obstante se sentaron a comer, y al cabo de unos minutos, Rabí Elazar dijo a su amigo: "Rabi, ¿no dijo ella que había verduras en la olla. Sin embargo nosotros encontramos presas de pollo?".



Rabí Iosei Aglili le respondió: "Le ha sucedido a ella un milagro, y las verduras se convirtieron en presas de pollo". (Dijo esto para no avergonzar a su esposa).



Cuando hubieron culminado la comida, Rabí Elazar ben Azaria dijo a Rabí Iosei Aglili: "¡Abandona a esa mujer. Ella no se conduce contigo de manera respetuosa, ni te honra como mereces!".



Rabí Iosei Aglili le confesó: "El importe que fue declarado en el documento de casamiento –ketuvá-, y que le tendría que abonar en caso de divorcio es muy alto. No está dentro de mis posibilidades pagar esa suma".



Rabí Elazar ben Azaria, que era muy rico, le dijo: "Nosotros, tus alumnos, pagaremos a tu mujer la suma esa, y te divorcias de ella".





ALUMNO FIEL



Tal como lo manifestó Rabí Elazar ben Azaria, así aconteció. Abonaron la suma requerida, y el divorcio se llevó a cabo. Luego le presentaron a Rabí Iosei Aglili una mujer más buena, y se casó con ella.



La ex esposa de Rabí Iosei Aglili, por su parte, a causa de sus pecados, cayó en manos del guardián de la ciudad, con quien formalizó matrimonio. Los días pasaron, y el nuevo marido contrajo una enfermedad que terminó dejándolo completamente ciego.



El matrimonio, luego de esta desgracia, no tenía dinero para vivir, por eso, la mujer llevaba al marido por toda la ciudad, para pedir limosna, y así poder pagar los gastos de cada día. La señora lo conducía por todos los barrios de la ciudad, menos por el que vivía, Rabí Iosei Aglili. Se comportaba de esa manera, porque le daba vergüenza aparecer en ese estado humillante frente a su ex esposo.



El nuevo marido de la señora, antes de quedar ciego, había adquirido un conocimiento pleno de todas las calles, merced a su trabajo de guardián de la ciudad. Por eso, él se dio cuenta de la actitud de su esposa, y le preguntó: "¿por qué no me llevas al barrio donde vive Rabí Iosei Aglili. Ya que escuché que ayuda a la gente, y seguramente será generoso también con nosotros?".



La mujer le respondió: "Sucede que fue mi anterior marido, y no tengo coraje de estar frente a él, y ver su rostro".



TIEMPO MAS TARDE



Un día, se acercaron hasta la vecindad donde moraba Rabí Iosei Aglili, y el hombre comenzó a agredir a su esposa, a tal punto que los gritos de ellos se escuchaban a lo lejos. El ex marido de ella, que era Rabí Iosei Aglili, oyó las voces, y caminó en dirección de las mismas. Llegó hasta el lugar, y se detuvo frente al individuo, tras lo cual le dijo: "¿por qué la golpeas?".



El sujeto respondió: "Sucede que cada día ella me hace perder el dinero de esta calle en la que vives".



Tras haber escuchado, Rabí Iosei Aglili los ubicó en una de sus propiedades que tenía en otra vecindad, y les enviaba lo necesario para sus gastos todos los días. Hizo esto basado en lo que declara el versículo: "de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote de ellos)". (Isaías 58: 7)



NUEVO EJEMPLO



Otro caso similar, aconteció en la época de Rabí Tanjuma (por los años 200 de la era común). En ese entonces, hubo una gran sequía, y el pueblo necesitaba urgentemente lluvia.



Por esa razón, dijeron a Rabí Tanjuma: "Rabi: decreta ayuno público sobre la población para que descienda lluvia".



El erudito decretó ayuno público el día lunes. Luego hizo lo mismo el jueves, y volvió a decretar ayuno el lunes siguiente. Pero ni una gota de lluvia cayó.



Al contemplar la situación, el sabio ingresó al Beit Hamidrash (salón de estudios), y comenzó a disertar, mencionando palabras que despierten los corazones de la gente, para que se arrepientan de las faltas cometidas y se encarrilen por la buena senda.



Luego el Rabí dijo: "Todo el pueblo realice actos generosos con su prójimo, dando al otro lo que necesita. De esta manera, el Todopoderoso será generoso con vosotros, trayendo la lluvia".



Todos salieron a hacer lo que el Rabí solicitó, y mientras los pobladores estaban abocados a cumplir el mandato, uno de ellos se levantó, fue a su casa, tomó todo lo que tenía y salió para repartirlo.



En el camino, se topó con su ex mujer. Ella le dijo (hablándole en tercera persona): "Haz caridad con esta mujer, pues desde el día en que salió de tu casa, no ha visto el bien".



El individuo al verla con la ropa vieja y remendada, padeciendo una gran aflicción, fue invadido por un pensamiento de generosidad y le dio. Se basó en lo que está escrito "de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote de ellos)". Ya que esta señora había sido en el pasado pariente de él, cuando era su esposa.



UNA BLASEFEMIA



En el preciso momento en que este hombre hablaba con ella, y le daba dinero, fue avistado por un sujeto. Este pensó que el individuo divorciado está cometiendo una infracción severamente penalizada por el tribunal, ya que está prohibido realizar transacciones con la ex mujer, por ser que pueden llegar a tentarse, y cometer un pecado.



El sujeto que los vio, trajo testigos para que vean lo que acontece, y fue a ver a Rabí Tanjuma para contarle: "Rabi: Tú estás sentado aquí, ayunando, mientras el pecado se hace presente entre la gente".



El erudito le preguntó: "¿Qué has visto?".



El sujeto respondió: "He avistado a fulano, que hablaba con su ex mujer. Y no solo eso, sino que también le dio dinero".



Rabí Tanjuma solicitó traer al hombre. Para ello, fueron designados unos enviados, quienes lo trajeron e hicieron parar frente a los sabios y ancianos, responsables de verificar que el ayuno público se lleve a cabo de manera apropiada y santa. El objetivo es, para que el pueblo abandone los pecados, y sean quitados del medio los "estorbos" que impiden el descenso de la lluvia.



Rabí Tanjuma le dijo: "Hijo mío: ¿tú sabes que la tierra y los pobladores se hallan en medio de una gran aflicción, y pese a ello fuiste y hablaste con tu ex esposa?. Y no solo eso, ¿sino qué además le diste dinero sospechosamente?".



El acusado respondió: Rabi: ¿acaso un día no enseñaste respecto al versículo que declara: 'de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote de ellos)', qué se refiere a la ex mujer, a la cual el ex marido, si da dinero a ella, para poder pagar sus gastos existenciales, está cumpliendo un precepto?. Además, hoy mismo dijiste: 'Todo el pueblo realicen actos generosos con su prójimo, dando al otro lo que necesita. De esta manera, el Todopoderoso será generoso con vosotros, trayendo la lluvia'.



El hombre prosiguió su relato: Aconteció cuando yo salía para dar a los que necesitan, que me encontré con mi ex esposa, la cual me dijo: 'Haz caridad con esta mujer, pues desde el día en que salió de tu casa, no ha visto el bien'. Y yo, al verla con su vestido gastado y remendado, carente de todo, me apiadé de ella y le di, basándome en el versículo 'de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote de ellos)' (Isaías 58: 7)



En ese momento, Rabí Tanjuma alzó su rostro al cielo y dijo: "Amo del universo: este hombre que es de carne y huesos, cuando vio a su ex esposa, a la cual repudiaba, igualmente, se apiadó de ella y le dio, sin estar obligado por ninguna ley, solo por lo declarado por el versículo 'de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote de ellos)'. Tú, sobre quien está escrito que eres: 'Piadoso y Misericordioso' (Salmos 145: 8), y nosotros, que somos hijos de Tus hijos, Abraham, Itzjak y Yaakov, y el alimento nuestro está a Tu cargo, cuanto más que te apiadarás de nosotros, dándonos lluvia, pese a nuestros pecados".



RESULTADO



Inmediatamente, luego de estas palabras, comenzó a llover, la tierra revivió, y todos los pobladores contaron con el agua necesaria para todas sus necesidades.



Los casos que hemos visto, son de cosas grandes hechas por personas, en mérito de las cuales, recibieron una retribución acorde. Pero en ciertas ocasiones, también algo muy pequeñito que uno hace por el prójimo, puede cambiar totalmente su vida, o su estado de ánimo.



A través de una sola palabra amable por la mañana, es posible cambiar el rostro triste y abatido del vecino, por una sonrisa. Este pequeño acto puede influir en este hombre de manera abismal, incluso, quizá determine una modificación integral en la forma de afrontar todo ese día.



Además, tal vez, esta acción llevada a cabo por nosotros, afecte también a los días subsiguientes de nuestro vecino. Y no olvidemos que lograr la alegría en el otro, es uno de los caminos que conducen a la persona a heredar el mundo venidero (tratado de Taanit cap. 3).



Sin ir más lejos, ayer iba yo caminando por una de las calles del barrio contiguo, y veo a un individuo que sé fehacientemente, sufrió la muerte de su hijo.



A este hombre lo conocí hace un par de años en una ceremonia de ingreso de un nuevo rollo de la Torá. Estos eventos se realizan cuando se ingresa un rollo nuevo a una sinagoga o institución donde se llevan a cabo rezos y se requiere un rollo de Torá para leer. El sitio donde se ingresaba este rollo era una institución benéfica que recoge niños y jóvenes con problemas e intenta meter en sus corazones un poco de alegría que produzca un cambio positivo en sus vidas.



Para la ocasión estaba presente el rabino principal de Israel, quien contó públicamente todo lo sucedido con este hombre, y reveló que se trata de alguien que vive muy recatadamente, dando a entender que no cuenta con grandes recursos económicos. Así y todo, prosiguió el orador, donó un rollo de la Torá que cuesta miles de dólares a esta institución benéfica.



De aquella sentida ceremonia habían pasado ya dos años, pero aun recordaba muy bien el rostro del hombre y todo lo que había acontecido con él. Por eso ahora, que lo veo pasar cabizbajo, balbuceando algo que no alcancé a entender, decidí acercarme sin demoras. Cuando estoy a unos metros le digo: “¡Shalom Menashe!”.



El varón muestra una expresión de alegría en su rostro y me pregunta: ¿Cómo me conoces?



Le conté que estuve en la ceremonia de ingreso del rollo de la Torá por él donado y le hice saber que fue algo muy emotivo.



Hablé con él un par de minutos, y me confesó que no es el único rollo que donó. Me señaló otro lugar donde también depositó uno. Además, me confesó que debió recaudar dinero y pedir donaciones para hacer eso, ya que él no dispone de medios suficientes para tal empresa. Luego de un breve dialogo, nos despedimos y cada uno siguió su camino. El hombre se fue con una sonrisa en el rostro.



OTRO EJEMPLO



A continuación transcribo un nuevo hecho que sucedió esta semana.



Con frecuencia suelo recibir preguntas de personas que viven en los distintos lugares del mundo, solicitando información sobre los más diversos temas relacionados con el judaísmo o también cualquier otra cuestión de la vida que deciden compartir conmigo.




La mayoría de esta gente que envía sus inquietudes desconoce quien les responde, y tampoco saben a quien escriben, ya que ingresan a la página de Internet que tenemos, a la cual hemos llamado "Judaísmo Virtual", y envían su pregunta, sin prestar atención, o averiguar quienes son los responsables del sitio, o quienes responden las preguntas.



Hace unos días, recibí un mensaje, en el cual preguntaban acerca del significado de la palabra "maná". En el texto aludían que es algo de calidad urgente, pues es una respuesta solicitada por la docente, para una tarea de la escuela.



No me llevó más que unos segundos escribir la respuesta: "Maná es el alimento que caía del cielo durante los cuarenta años que el pueblo judío permaneció en el desierto después de la salida de Egipto".



Hasta aquí, todo simple y técnico, pero veamos el mensaje de agradecimiento de esta persona (al cual copio tal como lo envió, con letras mayúsculas, y además se incluía una hermosa "carita" -emoticón- que venía adjunta):



EL MENSAJE



Hola SHALOMMMM!!!!!!! que tal?? MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR LA RESPUESTA DEL E-MAIL QUE MANDE!! LO QUE PASA ES QUE YO BUSCABA Y BUSCABA PERO NO ENCONTRABA NADA LA VERDAD.... O SEA, NO ENCONTRABA NINGUNA DEFINICION CONCRETA DE ESA PALABRA Y LA NECESITABA PARA LA ESCUELA Q LA PROFESORA, MORA, NOS DI JO QUE BUSQUEMOS! PERO YA ESTA, YA LA TENGO Y GRACIAS DENUEVO!!!!!! CUALQUIER COSA SI TENGO ALGUNA DUDA SOBRE LA TAREA PUEDO CONSULTARTE? SI NO TE MOLESTAAAA OBVIO!!! AH Y OTRA COSA....USTED ES RABINO? DE ALGUNA ESCUELA? BUENO NO T LLENO MAS DE PEGUNTAS JAJAAJA, SALU DOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS...



Denise.



El texto muestra gran alegría en el prójimo, merced a la respuesta obtenida, pues no sabía a quien recurrir para solucionar su problema, y he aquí, en forma simple y sencilla, la respuesta le "cayó del cielo".



Ese es el objetivo de la "tzedká", ayudar al otro, y hacer que se sienta feliz. Y pese a que este último caso, es algo muy pequeño comparado con los que vimos arriba, es un ejemplo claro de que no siempre es indispensable el dinero, sin él, igual se puede dar.



Al ser la "tzedaká" algo tan grande y poderoso, es menester esforzarse en cumplir este precepto de manera óptima, dando al que necesita, con un rostro que muestre alegría y generosidad, pues a través de aquel que recibe lo que le damos, la bendición llegará a nosotros, para que podamos disfrutar de la vida, sin que nada falte en nuestros hogares.



Shabat Shalom



R. David ben Israel



Fuentes utilizadas:



1 - Rashi

2 - Alshij

3 - Zohar Behar 110b

4 - Midrash Rabá Vaykrá 34: 14 - Talmud Yerushalmy, tratado de Ketubot 11: 3 - Iebamot 62.






domingo, 15 de mayo de 2016


EL TEMOR A LOS RECUERDOS



La mente tiene un mecanismo de protección que consiste en echar en el “baúl de los recuerdos” todo aquello que no nos es grato, lo que nos ha lastimado o simplemente lo que no deseamos recordar. No nos damos cuenta normalmente de esto pero es un mecanismo de defensa para mantenernos equilibrados. Sin embargo suele suceder, que tenemos una serie de recuerdos bellos, positivos y que en su momento nos dieron mucha alegría, que por una u otra razón, no traemos a nuestra mente conciente porque fueron tan placenteros, que más bien no deseamos recordarlos más. Esto ocurre porque muchas veces estos recuerdos lindos, por llamarlos de alguna manera, nos enfrentan a la realidad, al entorno vital cotidiano y estimamos que nunca más volveremos a pasar por lo mismo. Es decir, que si tuvimos una experiencia grata, no deseamos recordarla más porque en el presente no la estamos viviendo y estimamos que no viviremos nada igual en  el futuro. Lastimosamente esto cierra nuestras futuras posibilidades de poder obtener cosas buenas.



Muy por el contrario a esto que pensamos, si Hashem en su momento permitió que cosas agradables y positivas nos ocurrieran, nuestro agradecimiento debe ser grande, ya que nos permitió ser felices y fuimos merecedores de Su misericordia, por lo que no es correcto, que nos neguemos a recordar cosas pasadas agradables porque en el fondo estamos siendo desagradecidos con Hashem.



Lamentablemente recordamos más las cosas negativas, las cosas tristes que han dejado una honda huella en nuestras vidas, pero si en verdad somos objetivos, reflexionaremos y concluiremos que no todo en nuestras vidas ha sido malo, que no todo ha sido llanto y dolor, sino que tenemos cosas lindas y bellas que recordar. A estas cosas lindas y bellas son a las que hago referencia en este breve artículo, que son las que  más bien tenemos que atraer a la mente para gozarnos una vez más de la misericordia y del amor de Hashem. Que en determinado momento tuvimos méritos para que El nos bendijera con lindas cosas, de manera tal que, más bien este agradecimiento por Hashem, se debe hacer manifiesto y nos debe servir como parámetro, como punto de referencia para volver a revivir lo que otrora hicimos y que nos  mereció Su bondad. Es decir, que nos deben servir de ejemplo para enmendar nuestra conducta y volver una vez más a acumular méritos para que El nos bendiga grandemente de nuevo, como antes lo hizo en el pasado.

De tal manera que no tenemos que temer a los recuerdos positivos y alegres, más bien disfrutemos de ellos ya que fueron grandes recuerdos de Hashem, grandes bendiciones que llegaron a nosotros en un momento determinado porque acumulamos méritos para ello y que, ahora en el presente, debemos corregir nuestro rumbo y dar un golpe de timón a nuestra vida para una vez más, ser merecedores de  Sus bendiciones y de Su misericordia.

Bendito sea Hashem.



Gabriel



EL FUNDAMENTO DEL KASHRUT: "SED SANTOS PORQUE YO SOY SANTO


A propósito de:”Sed santos porque Yo Soy Santo” (Vayikrá 20:26)

Normalmente tendemos a pensar que el fundamento del kashrut está íntimamente relacionado de una manera directa con la medicina o bien con todo lo relativo a la higiene, sin embargo nada más lejos de la verdad. Lo que Hashem deseó o mejor dicho, ordenó con respecto al kashrut tenía implícito lograr un estado de santidad, es decir, la sumisión del hombre a la Ley Moral de Hashem.  Lo anterior desde luego que no excluye de manera alguna la válida posibilidad o incluso la probabilidad de que la sana observancia de las Leyes dietéticas tengan una incidencia directa sobre la salud y la vida en  sociedad del pueblo judío, tanto de manera individual como en su colectividad plena. Esto es vital para comprender el fundamento del kashrut.

Este tema es exquisitamente trabajado por el Dr. I. Grunfeld quien fuera Juez del Alto Tribunal Rabínico de Londres.

El Dr. Grunfeld en  su interesante artículo titulado: LA FILOSOFIA DE LAS MITZVOT: EL SOMETIMIENTO HUMANO A DIOS nos dice: Hemos tratado de reflexionar sobre las bases filosóficas de las Leyes Dietéticas judías, y hemos expuesto algunas de las explicaciones brindadas por pensadores judíos embarcados en diversas corrientes del pensamiento: moralistas, simbolistas y místicos. Pero aún cuando todo lo que la especulación del pensamiento humano pueda decir sobre esta materia ya esta dicho, queda todavía un aspecto fundamental que debe ser subrayado: la exigencia de las Leyes Dietéticas -o cualquier otra Ley de la Torá- de nuestro acatamiento, no se basa en especulación nuestra de ninguna Índole, ni en nuestra capacidad de entender finalmente los motivos Íntimos de estas leyes. La razón fundamental de la validez de las Leyes Dietéticas es el simple hecho de que Dios las ha ordenado”  Con base en esta cita podemos concluir que el fundamento de la Leyes Dietéticas es el mandato divino, son una exigencia del   Santo hacia sus criaturas como una base sólida de Su amor y misericordia hacia nosotros. El, como creador de todas las cosas, sobradamente sabe lo que nos conviene y no nos conviene, de manera tal que autoridad de más tiene para decirnos lo que podemos comer o no podemos comer. Esto nos queda más claro aún en esta otra cita del mismo Dr. Donde se refiere precisamente a un asunto de Pesaj:

(*): "...respecto de la prohibición de jametz en Pésaj, el hecho de que Israel no haya tenido tiempo de abastecerse para el largo viaje a la Tierra Santa tiene un profundo significado simbólico; porque un líder humano jamás se habría arriesgado a conducir al desierto un pueblo de dos millones de almas sin proveerse debidamente de alimentos . El hecho de que hayan salido de Egipto sin tales provisiones demuestra, pues, que la redención de nuestro pueblo del cautiverio de Egipto no fue el resultado de un bien preparado levantamiento de una minoría oprimida, sino que se debió sola y exclusivamente a la intervención directa de Dios. <<Acordaos de este día, en el cuál salisteis de Egipto, de la casa de la servidumbre; porque con mano poderosa os sacó el Señor de aquí; por tanto no se comerá (en él) pan fermentado>> (Éxodo 13, 3). Por lo tanto los judíos, al observar la prohibición del jametz en ese día, expresan su convicción y su reconocimiento de que la esencia y el destino de su pueblo radica solo en la conducción de Dios. Esto explica también las graves consecuencias que la Ley Judía impone a quien comiera jametz en Pésaj; porque quien quebranta esta ley demuestra con ello que se niega a reconocer la conducción Divina en la historia de Israel..." (*) ( Dr. Dayan I. Grunfeld:  Un Símbolo, Individual

Como podemos ver en la cita la obediencia y el sometimiento al kashrut no es solo un asunto ateniente a salud o a higiene como dijimos, sino que está más ampliamente referido a aspectos que tienen que ver con el principio de obediencia de todo judío y el sometimiento al Di-s Uno y Único, dueño de todas las cosas que vemos y aún de las que no vemos. Es un sometimiento a la Ley Moral dada por Hashem. Y este sometimiento en la mayoría de los casos no necesariamente está íntimamente relacionado con aspectos estrictamente materiales, corpóreos, sino más bien espirituales, por lo tanto si consumimos alimentos que van contra la ley no solo enfermamos el cuerpo sino que lo hacemos también con nuestra vida espiritual. Este es el orden que normalmente seguimos pero en realidad es de manera inversa: por el consumo de alimentos no ajustados al kashrut, enfermamos nuestro espíritu y por ende enfermamos nuestro cuerpo. Esto es muy importante y debemos tomarlo muy en cuenta. Hashem en el fondo lo que perseguía era que no solo las personas no enfermaran del alma y del espíritu y de su cuerpo y eventualmente muriera, sino más bien “Su propósito es el auto-dominio completo del ser humano” (El autocontrol y la educación moral Dr. Grunfeld)

Hashem no desea que seamos autómatas, que hagamos las cosas solo porque están prohibidas, sino que primero tomemos conciencia de ello y luego sometamos nuestros instintos y deseos, que hagamos las cosas no por prohibidas, sino porque vencimos a las tentaciones, porque logramos superar los deseos impuros de hacer algo. Esto es sumamente importante y debemos prestarle una especial atención.

“Al observador superficial podría parecerle que la gente que no obedece la ley es más libre que quienes se someten a ella, puesto que puede seguir sus propias inclinaciones. Sin embargo, en realidad esas personas están sujetas a la más cruel servidumbre: son esclavos de sus propios instintos, impulsos y deseos. Por lo tanto, en el ser humano el primer paso hacia la emancipación de la tiranía de las inclinaciones animales es la sumisión voluntaria a la ley moral. La compulsión de la ley es el principio de la liberación del hombre, o para expresarlo en la terminología Rabínica: "Ninguno es libre, excepto quien actúa de acuerdo a la ley". Es así como el concepto fundamental de la Ética judía, la santidad, está ligada inseparablemente a la idea de la ley; y las Leyes Dietéticas ocupan un lugar céntrico en ese sistema de disciplina moral que es la base de todas las leyes judías”. (Ibidem)

A este respecto Hirsch nos dice: “Di-s reguló nuestra comida mediante leyes para que no enfermemos físicamente. Sus palabras fueron muy explícitas. Si has comido alimento prohibido y absorbido éste a tu sistema puede que estés mejor alimentado, pero el instinto animal surgirá con mayor fuerza dentro de ti y tu cuerpo se pondrá más lento... tu personalidad moral se verá enfrentada a una batalla aún más violenta y estará menos preparado para luchar contra el mal. La Torá dice así: “Estos alimentos son impuros para ti”. Si os ponéis impuros seréis menos capaces de lograr vuestra misión santa, deberíais realmente ser “hombres de santidad”... ¡porque Yo, Quien debería ser vuestro único Di-s Soy Santo” (citado por Jacobo Benzaquen Sananes en El Libro de Levítico pag. 171)

De esta manera quizás nos quede mucho más claro a cuál es el concepto de santidad que HaShem se refiere cuando estemos prestos a consumir un alimento: que es nuestra obligación ser santos porque El Es Santo. Y este grado de santidad no solo compete a las grandes personalidades, ni a los rabinos, ni a los jajamín sino nos compete a todos por igual, a todo el pueblo judío sin distingos, a todos por igual. Debemos tomar muy en cuenta que las Leyes Dietéticas tienen una influencia absolutamente provechosa en la estructura moral y espiritual del hombre y no solo en su salud física, en la salud del cuerpo o en la salud pública enmarcada en la higiene. Este concepto va mucho más allá de ser simples normativas atenientes a la salud y a la higiene, sino que compete a la misma esencia del hombre como tal y con su relación con su Creador. Hashem en reiteradas ocasiones así lo deja ver cuando de manera específica se refiera a las leyes dietéticas como puras y a “impuros” aquellos que no las cumplen, no dice que se enferma o que va contra la salud pública, no dice impuros. “Por tanto vosotros haréis diferencia entre animal puro e impuro, y entre ave pura e impura; y no contaminéis vuestra persona  con los animales, ni con las aves, ni con nada que se arrastra sobre la tierra, los cuales os he apartado por impuros. Yo vuestro Señor Soy Santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis Míos” (Vaikrá 20:25-26)



 Y el verdadero sentido de este pasuk es: “. Por supuesto que no lo hace en el sentido de que la sola abstinencia de alimentos prohibidos hace santo al hombre; pero sí en el sentido de que ello contribuye a que sea mucho más fácil volverse santo...Este, y ningún otro, es el significado de lo que indica la Torá en Vaikrá 20:25-26” (El autocontrol y la educación moral).





De éste pasuk citado  y de  otros pasajes similares (véase Vaikrá 11: 41-45 y Devarim 14:21)  es fácil darnos cuenta  por su conspicua y destacada evidencia, “ que el enfoque meramente higiénico en la interpretación de las Leyes Dietéticas es erróneo desde su mismo principio. La salud física y la longevidad pueden ser efectos secundarios del cumplimiento de lo prescripto por estas leyes, pero no pueden ser consideradas en la categoría de "razones de los preceptos" en lo que a las Leyes Dietéticas concierne”. (La Visión Mística, Santidad y Pureza, Dr. Grunfeld)



Espero mis estimados javerim y javerot, amados todos de Hashem, que este pequeño aporte contribuya a que modifiquemos por completo nuestro concepto acerca del kashrut y en adelante comprendamos que Hashem nos quiere puros, nos quiere “santos” porque “EL es  Santo”.



Gabriel